Guaidó y la rebelión obediente
(*) Jeudiel Martinez No tengo paciencia para Guaidó. Muchos no la tenemos. Procesamos la repulsión que nos causa compartiendo o haciendo memes sobre él. Creer que Guaidó significa algo, que significó algo es una estupidez, pero una que atraviesa a todo el espectro político en este continente. Pero Guaidó siempre fue un vacío, un pretexto, un instrumento. Personalmente no me gusta Guaidó porque es solo un político y no me gustan los políticos, que en este punto de la historia cada vez sirven para menos: no saben hacer, como los técnicos, no tienen ideas, como los asesores, no luchan como activistas y militantes...