El Deber: Bruno Rojas Callejas: País sin industrias, país con empleos precarios

Back to Blog

El Deber: Bruno Rojas Callejas: País sin industrias, país con empleos precarios

Bruno Rojas Callejas: País sin industrias, país con empleos precarios
El crecimiento relega el desarrollo de actividades como la manufactura, la construcción y la agricultura, que son generadoras de mayor empleo 

En los últimos 10 años, la profundización del patrón primario exportador sustentado en la explotación incesante de los recursos naturales y de la fuerza de trabajo ahondó la precariedad laboral en el país y con ello desahució las posibilidades de brindar empleos de calidad a la población boliviana.

Si bien el país vive desde hace algunos años un periodo de bonanza, el crecimiento económico volvió a concentrarse, esta vez con más fuerza, en los rubros de los hidrocarburos y la minería, relegando el desarrollo de actividades como la manufactura, la construcción y la agricultura que son generadoras de mayor empleo.

Que el destino económico de Bolivia dependa en extremo de la exportación de materia prima y recursos no renovables y, de las rentas que genera, implica que el país tenga un bajo nivel de industrialización y reproduzca formas de producción capitalistas atrasadas que generan empleos precarios y la explotación laboral alcance niveles insospechados.

Base empresarial del país

Datos de Fundempresa para el 2013 revelaron que 94 de cada 100 empresas registradas formalmente (109.624, a octubre de 2013), son ‘micro y pequeñas empresas’, manifestación irrefutable del capitalismo atrasado en el país.
Según Fundempresa, Santa Cruz tiene la mayor cantidad de emprendimientos (32.542) seguido de La Paz (30.826), Cochabamba (19.821), Oruro (6.954) y Tarija (6.135). En el grupo de regiones con menos cantidad de empresas registradas están Potosí (4.631), Chuquisaca (4.374), Beni (2.997) y Pando (1.344).

El campo trasluce atraso económico, pero también las urbes, cuyo mayor crecimiento no tiene como base la creación de industrias, sino fundamentalmente las actividades terciarias (comercio, transporte, servicios y banca, casi en 70%) y el afianzamiento de la pequeña producción mercantil (sector informal).

En el cuadro siguiente (ver infografía principal) se sintetizan los rasgos centrales del empleo urbano que fueron consolidándose en el país, tomando como referencia a las ciudades del eje central con información para el año 2011.

En este contexto, no es difícil inferir la existencia de una situación estructural de precariedad laboral que viene desde hace tiempo, precariedad que se va generalizando y extendiendo a todos los sectores de la economía nacional y cuya punta de lanza es la sobrexplotación de la fuerza de trabajo urbana y rural, que en el periodo 2000 y 2010 generó un mayor excedente económico (de 50 a 55 por ciento) que fue apropiado por los empresarios capitalistas y el Estado a través de los impuestos.

El comportamiento del empleo urbano en el primer decenio de este siglo ilustra el descenso sostenido de la calidad del empleo en el país con una preocupante concentración en los empleos precarios extremos.

En efecto, tomando el caso del eje central urbano del país, el año 2011, solo 21 de 100 ocupados tenían empleos adecuados, menor al del 2001 cuando 22 contaban con este tipo de fuentes laborales, descubriendo que el empleo no tuvo mejora alguna y mostró más bien un proceso regresivo.

Disminución de empleos
La disminución de los empleos de calidad fue más notoria en los sectores estatal y empresarial y en la población ocupada femenina (de 17% en el 2001 al 14% en el 2011).
Lo grave es que la cantidad de ocupados con empleos precarios extremos (inestables, con bajos ingresos y desprotegidos de la seguridad social) se elevó a 51% en comparación al 22% del año 2001 y, a 65% en el caso de las mujeres; cambios que se registraron en todos los sectores del mercado laboral urbano, particularmente en el mundo familiar, donde la precariedad extrema creció un 150%.
Si bien en el sector formal de la economía (estatal y empresarial) el incremento de ocupados con empleos precarios extremos fue menor, no escapa a la tendencia general de pérdida sostenida de la calidad del empleo en el país.
El desafío es la industrialización del país partiendo de la transformación del gas, minerales y de otros recursos naturales en diversos productos, utilizando los excedentes que hoy se generan con las exportaciones de hidrocarburos, a fin de crear condiciones materiales sostenibles que permitan generar empleos de calidad.
Todo esto acompañado de fuertes inversiones productivas y de políticas de desarrollo industrial y agropecuario generadores de mercado interno

PERFIL

Experto
Bruno Rojas, estudió Sociología en la UMSA y cursó la Maestría de Epistemología y metodología de la investigación social en el CIDES UMSA.
Investigador del Centro de Estudios para el Desarrollo Laboral y Agrario (Cedla), en las temáticas de empleo, derechos laborales, seguridad social de largo plazo y organizaciones sindicales. Autor y coautor de varias publicaciones en las temáticas señaladas.

Rasgos principales del empleo (2011)

1. Población ocupada en el eje central urbano  1.944.392
2. Más empleo en el sector informal (familiar y semiempresarial) 63,5%
3. Más empleo en el sector terciario (comercio y servicios) 59%
4. Más empleo sin calificación laboral 64%
5. Eventualidad y temporalidad laboral 49%
6. Más empleos con bajos ingresos (de una canasta alimentaria Bs 1.792)  64,5%
7. Más ocupados sin aportes a la seguridad social de largo plazo 79%
8. Mayor subempleo por ingresos 58,2%

 

http://www.eldeber.com.bo/vernotaeconomia.php?id=131214194844

Compartir:

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Back to Blog