Página Siete • Carencias, olvido y el hospital que no se hizo anunciaron el desastre en Trinidad

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Página Siete • Carencias, olvido y el hospital que no se hizo anunciaron el desastre en Trinidad

Con más de un millar de casos y al menos 80 muertos por el coronavirus, Beni vive su peor crisis sanitaria. Trinidad concentra el 95% de los enfermos con carencias en hospitales, equipos y el 70% del personal de salud contagiado. La precariedad es histórica, pero hubo inversiones en la gestión del MAS que no priorizaron la salud. Hubo también falta de previsión y respuestas tardías de parte del actual gobierno.

Por: Liliana Carrillo

“Hace años nos han prometido un hospital de tercer nivel para Trinidad y se quedó a la mitad. Yo soñaba con el área de cuidados coronarios, íbamos a tener terapia intensiva, hemodiálisis… ahora podríamos atender coronavirus. Y estamos así, como estamos, ¡teniendo que decidir a quién salvamos!”. La voz cálida del doctor Edsel Gutiérrez, jefe médico del hospital Germán Busch, se oscurece. “No nos dejen abandonados”, pide y se quiebra… como se quiebra Trinidad y todo Beni por la Covid-19.

Hay más de un millar de casos y 80 decesos por coronavirus en Beni, el 95% de ellos en la capital. Muchos pacientes no entran en las estadísticas, mueren en sus casas sin haber ido al hospital por miedo o porque se habían enterado que allí no encontrarían ni camas  ni medicinas  ni pruebas  ni equipos ni médicos.

El  olvido en materia de servicios es histórico en la región pero hubo altas  inversiones en la gestión pasada que no priorizaron la salud y el MAS también incumplió su promesa de entregar el primer hospital de tercer nivel de Trinidad. Hubo también falta de previsión durante el silencio epidemiológico y respuestas tardías de parte del actual gobierno.

Históricas carencias

“Mueren en sus casas, con síntomas y no podemos comprobar si eran positivos porque no se habían hecho la prueba”, cuenta el doctor Remmy Lázaro, del Servicio Departamental de Salud (Sedes) Beni. Cada día su equipo recoge entre 10 y 15 cuerpos para enterrarlos en el Cementerio Covid de Trinidad.  Y aunque se reportan 80 decesos en todo el departamento, allí hay ya unas 200 cruces, muchas con fechas recientes, algunas sin nombres.

La magnitud de la crisis también se mide en el número de trabajadores de salud contagiados. En Beni, el 70% de ellos tiene el virus. “Lamentablemente en Trinidad estamos con muchas bajas médicas, hablamos de casi un 70% del sector de salud en la Caja  y el Hospital   Germán Busch”, informa la presidenta del Colegio Médico del Beni, María Carmen Guayacuma.

Se suman decenas de galenos y enfermeras que están aislados y en espera de los resultados, entre ellos el director del Sedes, Jorge Gómez. El exdirector del hospital Busch César Lijerón también está en cuarentena. Ha presentado los síntomas de la enfermedad y espera la confirmación.

 “La salud ha estado históricamente relegada en Beni. Hay escasez de todo, empezando por los recursos humanos. De 2010 para adelante recién hemos tenido algunos especialistas jóvenes. El Hospital Germán Busch no tiene área de oncología y apenas atiende 66 diálisis. No por falta de voluntad de los médicos, sino por falta de apoyo, falta de gestión de los gobiernos. Ahora se ven las consecuencias”, asegura el médico que, junto a seis colegas, inauguró el servicio de especialidades en el Hospital Cossmil de Trinidad en 1995. Antes no había estos servicios en la capital beniana, mucho menos en otros municipios.

Precariedad en la bonanza

En 1990, el sistema de salud en Beni contaba con dos hospitales de segundo nivel, dos centros de salud y 11 postas sanitarias, todos dependientes del Ministerio de Previsión Social y Salud Pública (MPSSP), establecía el estudio Diagnóstico socioeconómico de Alto Beni, elaborado por Rodolfo Soriano López y publicado por el Cedla.

“En general, estos establecimientos tienen una insuficiente dotación de suministros médicos, no poseen transporte y su infraestructura es regular al igual que su equipamiento. Por estos motivos las postas prácticamente no funcionan y en cuanto a hospitales, la mayoría de los pacientes prefieren recibir atención en Caranavi o La Paz”, refiere el estudio.

Hubo pocas mejoras en materia de salud en la siguiente década y con la llegada del MAS al poder, en 2016, tampoco cambiaron mucho las cosas. Hubo canchas para la región pero nunca se puso agua por tubos en la capital beniana, ni se equiparon nosocomios rurales.

“A través del programa Evo cumple, en nueve años, el MAS en Beni destinó al área de salud 78,7 millones de bolivianos. No obstante, gastó más de mil millones de bolivianos en la construcción de canchas, mercados, sedes sindicales y otros proyectos que solicitaron las organizaciones sociales afines ”, establece un informe la agencia estatal ABI.

En septiembre de 2015,  Evo Morales anunció la construcción y equipamiento de un nosocomio con 29 especialidades y 200 camas en Trinidad, en el marco del plan de hospitales para Bolivia. El proyecto que ofrecía 49 hospitales en todo el país entregó seis hasta 2019.

La obra hospitalaria en Trinidad se comenzó en 2016 y con sólo el 16% de avance se suspendió por problemas con la constructora. Después de tres años de abandono, el proyecto se retomó en julio de 2019 pero avanzó poco, casi nada.

Hasta antes de la emergencia del Covid-19, el hospital de referencia en la zona era el Germán Busch, que tenía 45 años encima, escaso personal y pocas especialidades.

“Un largo camino de tierra, descampado y árido, conduce a la entrada del principal hospital beniano. Tiene algo más de 100 camas y atiende varias  especialidades. Pero cáncer no: en todo el departamento de Beni no hay una unidad de oncología”, escribió en septiembre de 2018 Isabel Mercado en una investigación sobre el cáncer en Bolivia de Página Siete.

Entonces el hospital de tercer nivel ya era la esperanza para el departamento que hasta hoy sólo tiene establecimientos de segundo nivel: “Esperamos que en breve Trinidad inaugure su nuevo hospital de tercer nivel, donde seguramente habrá una unidad de oncología”, dijo entonces el médico Alejandro Saavedra, cirujano de emergencias del Germán Busch.

“El hospital de tercer nivel que nunca llegó es ahora más que necesario. Con él la historia quizás hubiese sido otra. Hubo tiempos de bonanza pero no se priorizó la salud”, sentencia el doctor Lijerón.

Del silencio al horror

Durante 42 días Beni se mantuvo en silencio epidemiológico mientras que en el país sumaban 27 los contagiados de Covid-19. El 20 de abril, el Ministerio de Salud informó sobre los dos primeros positivos en Trinidad: un mototaxista de 67 años y una joven de 29 años con 37 semanas de gestación. Él había tenido contacto con un transportista de Montero –ciudad cruceña que para entonces registraba el 30% de los casos del país- y falleció la noche de ese domingo en el Hospital Germán Busch debido a complicaciones pulmonares.

“El  virus no tiene nombre pegado en la frente y se pegó en el hospital”, explicó el doctor Gutiérrez. El nosocomio no estaba preparado y pronto fueron una decena los médicos contagiados. Mientras se esperaban los resultados de las pruebas que debían viajar hasta el Cenetrop de Santa Cruz, tuvo que aislarse el 50% del personal médico.

Trinidad se encapsuló. “La población  no acató la cuarentena, seguían saliendo, también por necesidad, o comenzaron a automedicarse, lo que es peor”, añade el doctor Lázaro del Sedes.

Para entonces, la alerta nacional estaba encendida y se había habilitado un centro centinela en Trinidad que, sin embargo, carecía de equipos, insumos y personal. Hubo marchas de mandiles blancos y cambio y recambio de autoridades de salud mientras los contagiados eran cada día más.

El 16 de mayo, Beni registraba 558 casos y 39 fallecidos, entre ellos tres médicos: los doctores Plácido Tereba, Fernando Núñez y Mariano Luis Barrios. Los pocos médicos que no se habían contagiado hacían turnos dobles, así de alta era la demanda  incluso con la ayuda de la primera brigada de especialistas paceños que voluntariamente reforzó los servicios. Ya se reportaban las primeras muertes de pacientes con síntomas en sus domicilios. De ahí en más todo fue a peor.

Desastre y respuesta

El 22 de mayo, cuando Beni presentaba más de mil casos y 69 decesos, la Gobernación declaró  desastre sanitario departamental. El propio gobernador, Fanor Amapo, está infectado. Trinidad era, es aún, el epicentro de la epidemia que se agrava en la ciudad por todas las carencias sanitarias, la indisciplina y la histórica ausencia de agua potable por tubería.

¿Se hizo la suficiente durante los 42 días de silencio epidemiológico? El 3 de mayo, la Defensoría del Pueblo emitió un informe sobre la situación de Beni que ya era alarmante. El documento entre sus conclusiones establece:

“Ni el Estado central ni el departamental han otorgado información real y confiable respecto al alcance del contagio del Covid-19 en el Beni, agravando esta situación, las autoridades locales públicamente han indicado que se encontraban preparados para una atención oportuna de futuros casos, dieron datos alejados de la verdad respecto a la capacidad de atención y las medidas de bioseguridad del personal médico; así también el Gobierno central no dio datos reales respecto a la implementación de un laboratorio en el lugar”.

El doctor Edson Gutiérrez, cardiólogo, asumió  la jefatura médica del Hospital Germán Busch hace 14 días y en este tiempo no sólo tiene que luchar en desventaja contra el virus, sino también con la población que “ataca” a los médicos culpándolos por el virus.

En estos días también le tocó la difícil decisión de repartir los pocos respiradores que llegaron y no todos funcionan al 100 por ciento.  “Pido la comprensión de la población beniana: es doloroso tener que decidir entre la vida de una persona mayor y la vida de una doctora que estuvo trabajando y luchando aquí, es doloroso pero había que hacerlo, no quedaba de otra”- relató el médico en una entrevista con Erbol- “Necesitamos ayuda… ya no vamos a aguantar”.

La alarma crece en los ocho municipios benianos. Guayaramerín y San Andrés, con más de 30 y 11  casos, respectivamente, también han declarado desastre municipal. Siguen los mismos pasos que Trinidad: falta de infraestructura y equipos y cada vez más médicos  positivos o sospechosos.

 Y cuando  brigadas médicas de todo el país viajan a reforzar a sus colegas benianos y se incrementan las campañas soldarias, la presidenta Añez ha anunciado un plan de emergencia para Beni, su tierra natal, con más recursos y hospitales móviles.

El prometido nosocomio de Trinidad postergado por  años

El 17 de noviembre de 2015, la entonces ministra de Salud del gobierno del MAS Ariana Campero firmó el contrato “llave en mano” para la construcción de un  hospital de tercer nivel en Trinidad, el que sería el primero con especialidades de todo Beni. La obra, abandonada tres años y retomada el julio pasado, es aún un sueño para la región.

En junio de 2016 se  inició   la fase de preinversión para la obra que fue adjudicada a la empresa Elevolution. La construcción avanzó un 16% y quedó parada por la recisión del contrato a raíz de un informe de supervisión  del ente fiscalizador.

“Hubo retrasos, había problemas con las tercerizaciones que estaban realizando, reclamos de pago y la fiscalización recomendó rescindir el contrato. Se ejecutó la boleta de garantía”, explicó entonces a Página Siete el que fue viceministro de Salud Álvaro Terrazas.

Siguieron tres años de paralización en el avance del hospital de tercer nivel,  que era un sueño anhelado en Beni. El proyecto prometía atención en 29 especialidades, como cardiología, dermatología, oftalmología, gastroenterología, otorrinolaringología, endocrinología, geriatría, hematología, medicina   interna, neumología, nutrición, psicología, oncología médica, reumatología y urología, entre otras.

El nosocomio tendría   capacidad de 200 camas. Contaría con cinco quirófanos inteligentes, además de  un acelerador lineal,   braquiterapia, mamógrafo, tomógrafo, ecógrafo, electroencefalógafo digital, ecocardiógrafo, endoscopia, rayos X portátil, máquinas de hemodiálisis, dosimetría y planificación.

Tendría también equipos UTI  “que ahora salvarían muchas vidas de enfermos de coronavirus”, según los médicos benianos que deben enfrentar entre carencias la crisis por la Covid-19.

El 6 de enero de 2018, durante el acto oficial de entrega del hospital de segundo nivel en Riberalta (Beni), el entonces presidente Evo Morales garantizó que en 2019 se entregaría  el nosocomio de tercer nivel para Beni.

En julio de 2019, el gobierno de  Morales firmó un contrato con la empresa austriaca Vamed para reanudar la construcción del nosocomio  Trinidad. La nueva contratista tenía un plazo de 24 meses para terminar los trabajos.

Vamed también fue la adjudicataria de la construcción del  hospital de tercer nivel de Villa Tunari, en Cochabamba. Esa obra se inició en septiembre de 2015 y debería haber concluido en  36 meses, pero hasta noviembre pasado tenía 72% de avance, según un informe del Ministerio de Salud.

El 28 de marzo de 2016, el gobierno del MAS  adjudicó a la misma Vamed la construcción de un hospital de cuarto nivel en Tolata. Seis meses después la obra  fue entregada a otra empresa.

Fuente: https://www.paginasiete.bo/gente/2020/5/29/carencias-olvido-el-hospital-que-no-se-hizo-anunciaron-el-desastre-en-trinidad-256864.html

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