Aportantes, en suplicio por clonación de NIT y facturas
El Deber - Juan Carlos Salinas Cortez Cuatro historias destapan el lío de cientos de personas del país que son sorprendidas por deudas acumuladas por terceros. Legisladores ven fallas. En 1997, Mirtha Espinoza emprendió un negocio propio. Abrió un vivero. Luego de un año lo cerró. Lo que no sabía era que dejaba una puerta abierta que tras once años el fisco iba a tocar. En 2008 como era habitual Mirtha fue al banco Prodem para sacar algo de dinero y no pudo hacerlo. El ejecutivo que la atendía le dijo que su cuenta estaba congelada por una deuda que mantenía con el...
