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PáginaSiete/ Incertidumbres del 2019: Huecos en la economía y dura pelea por la transición

El crecimiento de la deuda, el déficit fiscal, el déficit comercial, la caída en las reservas, la subida del desempleo, además del tema electoral, son algunos de los asuntos que demandarán respuestas durante la próxima gestión.

Carla Hannover  Periodista

https://www.paginasiete.bo/ideas/2018/12/30/incertidumbres-del-2019-huecos-en-la-economia-dura-pelea-por-la-transicion-204400.html
Incertidumbres del 2019: Huecos en la economía y dura pelea por la transición

El año 2019 llega con varias incertidumbres tanto en temas económicos
como en el aspecto político. En el caso del primero, hay preocupación
por el crecimiento de la  deuda externa, el déficit fiscal y comercial,
el desempleo y las bajas en las reservas. Mientras que en el caso del
segundo, hay varias interrogantes que  tienen que ver con las elecciones
generales y la  transición hacia un nuevo gobierno.

Pese a que desde el Gobierno se asegura que se tiene un modelo
económico estable y un endeudamiento que a la fecha puede ser pagado,
analistas observan que existen huecos que tarde o temprano cobrarán
factura.  

Sube la deuda y caen las reservas

Para el economista Juan Antonio Morales, el incremento de la deuda
durante cinco años consecutivos es un tema pendiente que requerirá
respuestas durante este 2019 y en 2020. “No se nos dice cómo se va a
compensar ese déficit. Tendría que compensarse con superávit. Para ello,
tendrían que decirnos a partir de qué momento se esperaría que se
compensen esos déficit con superávit. Subestimar la importancia de los
déficits me parece imprudente. Es algo que puede crearnos problemas más
adelante”, explica.

Según Morales, la deuda externa, contrariamente a lo que pasaba en el
pasado, es una deuda cara, pues se la contrae en los mercados
internacionales, y ya no es deuda concesional. Esto  agrava la
situación, pues puede desembocar en una crisis macroeconómica. “Podrían
presentarse presiones sobre el tipo de cambio, sobre la inflación o que
el crecimiento del Producto Interno Bruto disminuya de manera
sustancial. Creo que es peligroso apuntar a altos crecimientos del PIB
teniéndolos con altos créditos fiscales”, señala.

    Sumado a ello, es importante considerar que el déficit fiscal de
2019 alcanzará a 21.502,7 millones de bolivianos, de los cuales el 72,2%
serán financiados con deuda externa y el 28% con deuda interna, según
el proyecto de Presupuesto General del Estado (PGE – 2019), que anoche
fue sancionado por la Cámara de Senadores. Para  Morales, este es un
déficit elevado que se arrastra por cinco años consecutivos y cuya
 acumulación es peligrosa para la estabilidad macroeconómica.

  En el caso de las reservas, Morales explica que por ahora están en
un nivel adecuado. Sin embargo, se han estado perdiendo reservas
rápidamente. “Sumado a ello, el contexto internacional se está
complicando, pues el precio del petróleo ha estado cayendo fuertemente”,
señala. 

El precio del gas natural, la principal fuente de ingresos del país,
está ligado al precio del petróleo, “del cual el barril está en 42
dólares, es un precio  más bajo que lo que el Gobierno había supuesto
que se iba a tener”, explica Morales. “Si se va a seguir manteniendo los
déficit altos, la baja en el precio del petróleo  va a repercutir
inmediatamente en una caída de las reservas”, detalla  el experto.

 Si caen las reservas, el país  tendría dificultades para financiar
sus importaciones, lo cual puede desencadenar el nerviosismo del
ciudadano y esa situación podría apurar más hacia la caída de reservas. 

“En ese sentido, al Gobierno le quedaría dos soluciones a cuál peor.
La primera: una devaluación catastrófica y la segunda: imponer controles
de cambio al movimiento de capitales y esto daría lugar a la creación
de mercados paralelos o mercados negros” que atenúan las crisis, señala
el especialista.

Déficit comercial 

Una de las variables más importantes de cada país es el comercio
exterior por su vinculación con el mundo a través de las exportaciones y
de las importaciones. En el caso del primero, se  exportan los
productos excedentes, es decir, aquellos que la economía no puede
absorber como los minerales, el gas natural o la  soya. 

“La exportación nos permite generar divisas para el país, las cuales
van a engrosar las reservas internacionales. Un déficit en el sector
externo implica un menor crecimiento para la economía que es lo que ha
estado pasando desde 2015 hasta este año”, explica el gerente del
Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE), Gary Rodríguez. 

“Nosotros como país podríamos crecer más si retornáramos a las ventas
del superávit, lamentablemente este año se consagra como el cuarto año
de déficit consecutivo, producto de que las exportaciones son menores a
las importaciones”, indica.

Este déficit en las exportaciones  representa una preocupación para
el sector, no sólo  porque el  país crece menos, sino porque también le
resta divisas a las reservas internacionales. “Las reservas del Banco
Central de Bolivia no sólo son las financiadoras de las compras que
hacemos a través de las importaciones, sino también para pagar nuestra
deuda en el exterior, para amortizar capital, para pagar intereses de la
deuda y las compensaciones que hacemos por las empresas que se han
nacionalizado estos 12 años”, señala Rodríguez. 

De ahí que su sector propone  dos tipos de medidas. La primera,
 desde   el sector  de las exportaciones, quisiéramos una política de
promoción selectiva, de exportaciones que vayan combinadas con una
política de sustitución competitiva de importaciones. “Cómo puede ser
que el país importe más de 200 millones de dólares en calzados, importe
más que lo que exporta en confecciones textiles, en maderas”. 

Para Rodríguez esta situación se debe a que  el tipo de cambio se ha
mantenido  fijo desde  2011. Sucede que una cantidad de países en el
mundo ha depreciado su moneda y eso les ha inducido competitividad,
“mientras que en Bolivia nos volvemos más caros para producir y
exportar”. 

“Esta combinación de políticas de promover selectivamente las
exportaciones y de sustituir competitivamente las importaciones
necesariamente tiene que atacar la productividad y la competitividad y
eso no se puede hacer sin tecnología, sin mayor escala de producción,
sin medidas de fomento al productor boliviano”, explica.

Para el gerente del IBCE,  el futuro de Bolivia tiene que ver con el
sector agroalimentario, dado que consideran que no habrá una
 recuperación en minería ni en el  sector hidrocarburos. 

“Por donde podemos tener una rapidísima reacción es en el sector de
granos y de carne, ese es el sector  agroexportador, el sector por el
cual nos hemos jugado con el Gobierno y le hemos propuesto  de triplicar
la producción de estos alimentos hasta el año 2025. Eso significará una
inversión de 33 millones de dólares por parte del sector privado para
multiplicar por seis la exportación de los alimentos, mejor si con valor
agregado, como la carne, para no depender de la exportación de recursos
extractivos y no renovables”, señala. 

En ese sentido, la segunda cosa que se le  ha pedido al Gobierno
–detalla Rodríguez–  el uso pleno de la biotecnología para la soya, caña
de azúcar, maíz y también par el algodón para revertir importaciones de
alimentos y para generar mucha mayor exportación, y con eso tener una
balanza comercial sostenible y generar un millón de nuevos empleos y
provocar que la gente vaya a vivir en el campo”.

Desempleo en subida

La tasa de desempleo ha ido incrementándose, explica Bruno Rojas,
investigador del CEDLA. La última encuesta continua de empleo del INE
(2017) arroja que un 5% de la población ocupada se encuentra
desempleada, “esto es  equivalente a 180 mil desempleados de  un total
de 3.592.000 de población económicamente activa”, señala. 

A estas cifras –explica–  se añade que  el 9% de la población joven
activa, entre los 15 y 24 años, es  la más afectada por el
comportamiento del desempleo en el país. “Estamos hablando de un 9%, que
equivale  a 57.000 jóvenes desocupados,  según datos de la encuesta
continua de empleo”, explica  Rojas.

Al mismo tiempo –señala el experto– la tasa de desempleo femenino también  subió. 

“Esto ratifica una tendencia hacia la afectación de  poblaciones de
jóvenes y de mujeres  con mejor nivel educativo con formación
universitaria pero también  de la población más pobre que también ha
sido afectada con desempleo en el país”.

En 2018 se han visto  despidos en algunos sectores como la
construcción o en  hidrocarburos, más específicamente en las  empresas
subcontratadas por grandes empresas de hidrocarburos. También se han
visto   recortes de personal bajo el pretexto del doble aguinaldo y del
incremento salarial. “El año  2018 se ha caracterizado por ese ajuste de
trabajadores en instituciones públicas y en empresas privadas”, señaló
Rojas. Esto también se debe a  la flexibilización laboral que aún rige
en el país y que posibilita que los empresarios puedan prescindir en
cualquier momento de los trabajadores. 

“Se contrata  bajo la figura temporal, eventual o por hora. También
está  la flexibilización de los salarios, de los sueldos en general un
proceso que hasta ahora continúa y que hace que las fuentes de trabajo
sean siempre un factor de ajuste para los costos de operación de las
empresas”, explica. 

Por ello, Rojas  estima que es probable que este  2019  también
 muestre un   incremento en la tasa de desempleo. “El año 2019 recoge
esta tendencia de incremento paulatino de desempleo en el país afectado
fundamentalmente –como ya señalamos– a los más jóvenes, a la población
con mayor nivel educativo, a las mujeres y a los más pobres”.

Una transición incierta

En el terreno político, el año 2019 también  llega con varias
incertidumbres respecto a las elecciones presidenciales. Aunque desde el
Gobierno se asegura que el país vive en  democracia, hay aspectos
cuestionados por los analistas.   Uno de ellos tiene que ver con las
elecciones primarias, que para el analista Jorge Dulón son una movida
 política  que beneficiará únicamente al binomio Evo Morales-Álvaro
García Linera, del Movimiento al Socialismo (MAS).

   “El objetivo de las primaria es político… toda vez que sirve  para
legitimar esa candidatura y para mostrar ante la opinión pública el
músculo político que tiene el MAS”, explica el analista. 

Se estima que el  Movimiento Al Socialismo tiene registrados
alrededor de 900 mil militantes, una cifra importante en relación a las
que manejan los otros partidos u organizaciones ciudadanas. “Una vez que
se realicen las primarias van a sacar el número de militantes que
participen de las mismas  y van a  compararse con el número de
militantes de las otras organizaciones políticas. De esa manera van a
querer mostrar y dividir a la opinión pública haciendo parecer que es un
partido con alta militancia”, explica Dulón. “Como la gente todavía no
tiene muy claro el concepto de las primarias,  la gente va a creer que
el MAS es un partido mayoritario y eso va a hacer que la gente vote por
ellos”. 

Lo que se tiene que saber –advierte el analista– es que los
militantes de los partidos políticos representan sólo el 20% del padrón
total, es decir que  el 80% restante no va a ir a votar a las
primarias. 

Superado el tema de las primarias Dulón vislumbra otro escenario de
incertidumbre de cara a  las elecciones.  “Se analiza que el MAS, al ver
que su principal candidato de la oposición, el cual  es Carlos Mesa,
quien está con una tendencia a subir y que puede llegar hasta fin de año
al 40%, y que por contraparte Evo y Álvaro están de bajada, el MAS
podría estar preparando una estrategia para poder sacar de la carrera
 presidencial a Mesa, se cree que hay algunos casos vinculados con Lava
Jato que estarían en la carpeta del MAS para sacarla en la medida de  la
necesidades mediante el órgano judicial y de esa manera descabezar al
principal oponente”, indica.

  Otra opción podría llegar con el llamado a una Asamblea
 Constituyente, “si desde el MAS  ven que están perdidos en términos de
posibilidades en  las elecciones nacionales de octubre”, señala Dulón.
La idea sería reformar la Constitución Política del Estado  y de esa
manera hacer tiempo y así no tener elecciones en 2019. 

La tercera opción –explica el analista–  tiene que ver con   el fraude electoral que podría darse por varios antecedentes como el desorden de la base de datos del padrón electoral o  la relación que tienen la mayor parte de los vocales del Tribunal Supremo Electoral con el MAS. Hay un tercer antecedente que podría viabilizar un  fraude del 3 o 4%, y que le permitiría al Presidente ganar las elecciones, éste tiene que ver con el voto en el exterior. “Se están desarrollando todos los mecanismos para que el voto en el exterior en este caso sea a favor del MAS”, advirtió. 

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