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Alerta Laboral 87: Cuando cosechar ya no permite vivir

POBREZA
Castañeros a la deriva

Cuando cosechar ya no permite vivir

Los precios de exportación del kilo de castaña cayeron de 8,27 dólares en 2018 a 6,41 dólares en 2019. Las exportaciones bajaron de 26.724 a 19.716 toneladas. Con todo, las empresas beneficiadoras duplicaron sus ingresos anuales desde 2010, mientras que para los trabajadores no hubo incrementos

A fines de marzo termina la recolección de castaña por la gestión 2019-2020, sin embargo, los precios de la materia prima pagados a los trabajadores zafreros no fueron favorables, por lo que las familias no van a poder soportar los embates de la crisis económica, que se ha amplificado con la emergencia sanitaria por el COVID-19.

Las empresas exportadoras de castaña, en las negociaciones de los salarios para la recolección, así como para el salario del beneficiado, arguyen que el mercado internacional no atraviesa por un buen momento, y que mientras no se reposicione en el mercado internacional, no pueden elevar salarios. Los precios de exportación del kilo de castaña cayeron de 8,27 dólares en 2018 a 6,41 dólares en 2019, asimismo, las exportaciones descendieron de 26.724 a 19.716 toneladas.

De esta manera, la caída de precios y del volumen en las exportaciones de castaña han servido de argumento para que los exportadores hayan decidido que no pueden pagar más de 80 bolivianos la caja de castaña con cáscara de 22 kilos para la gestión 2020, menor en 20 bolivianos de los 100 bolivianos que se pagaron en 2019. Esto constituye en un atentado para la reproducción de las familias de los trabajadores asalariados de la zafra de castaña, que fue avalado por el Ministerio de Trabajo en enero de 2020 en negociaciones que se dieron en Riberalta.

El año 2009, el precio de la caja de castaña subió de 60 bolivianos a 100 bolivianos, debido a la intervención en el acopio de la Empresa Boliviana de Almendra y Derivados. Esta medida, y la entrega de tierras a las comunidades indígenas y campesinas de Pando, que fueron recortadas a barraqueros de la goma y la castaña, parecían avizorar mejores condiciones de vida, no sólo para las comunidades, sino también para los cientos de trabajadores sin tierra, que migran de las ciudades de Riberalta, Guayaramerín y Cobija durante tres meses para recolectar castaña.

Sin embargo, los precios de la recolección de esta semilla se mantuvieron congelados para los trabajadores de la zafra mientras los precios internacionales subían, proporcionando utilidades extraordinarias a las empresas exportadoras de castaña. En 2009, el precio del kilo de exportación del producto era de 3,46 dólares, y sube los dos años siguientes, para ubicarse en un rango superior a los 6,70 dólares. Es decir, las empresas beneficiadoras duplicaron sus ingresos anuales desde 2010, mientras que para los trabajadores no hubo incrementos.

LAS EMPRESAS BENEFICIADORAS DUPLICARON SUS INGRESOS ANUALES DESDE 2010, MIENTRAS QUE PARA LOS TRABAJADORES NO HUBO INCREMENTOS

CAÍDA DE LOS INGRESOS FAMILIARES

Un trabajador zafrero acompañado de su familia, puede recolectar entre 180 a 200 cajas de castaña con cáscara durante los meses que dura la cosecha. Con una reducción del 20% en sus salarios en 2020, sus ingresos familiares cayeron como mínimo de 20.000 a 16.000 bolivianos. Una parte de estos ingresos son descontados por los empleadores, por deducción de adelantos en dinero y en especie otorgados al trabajador y su familia durante su permanencia en la barraca. El precio que pagan por los víveres que reciben es más caro que los del mercado, lo que también afecta negativamente sobre sus ingresos.

Si se piensa que la familia de un zafrero vive únicamente del trabajo de recolección de castaña, el ingreso anual percibido en 2020, distribuido entre los doce meses del año, apenas llega a 1.333 bolivianos, el 62% del salario mínimo nacional de 2019 (2.122 bolivianos). Por lo que las familias deben emplearse en las ciudades en otras actividades. Una parte importante de la fuerza de trabajo femenino se emplea en el quebrado manual de castaña, el resto debe emplearse en actividades por cuenta propia, como mototaxistas, albañiles, vendedores, vivanderas, etc. Los ingresos por estas actividades podrían variar entre 1.500 a 2.000 bolivianos.

Por otra parte, una canasta familiar para una familia zafrera de cinco personas a precios de mercado en la ciudad de Riberalta fue valorada en 3.746 bolivianos en año 2018 (CEDLA, 2019).

Con estos datos se puede afirmar que la cosecha de castaña se da en condiciones de explotación extrema, limitando a sus trabajadores a la subsistencia, sin expectativas hacia el futuro. Es imperativo que los empresarios asuman la responsabilidad de mejorar las condiciones de vida de los trabajadores de la castaña, que es la que mantiene a la región con los ingresos que generan por sus exportaciones.

SINDICATOS DE LA FEDERACIÓN DE TRABAJADORES DE LA ZAFRA DE LA GOMA Y LA CASTAÑA

Fuente: FSUTGC-B.

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