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México: Braskem Idesa lanza la mayor obra petroquímica de las últimas décadas

Se trata del Proyecto Etileno XXI, en Veracruz, México
En diciembre entrará en operaciones un complejo capaz de producir 1 millón de toneladas anuales de etileno y polietileno que reducirá en un 50% las importaciones de resinas de México. La iniciativa, que representa la mayor obra sectorial a nivel regional desde los años 80, implicó una inversión total de u$s 5.200 millones.

Braskem Idesa (sociedad conformada por la firma brasileña Braskem, que posee un 75% de ésta, y por el grupo mexicano Idesa, que dispone del 25% restante) está a punto de poner en marcha el esperado Proyecto Etileno XXI en Veracruz, México. Se trata de una obra colosal, cuya importancia trasciende ampliamente al sector petroquímico.
“Teniendo en cuenta la inversión realizada y la capacidad de producción de la planta, es la iniciativa petroquímica más importante de Latinoamérica en los últimos 25 o 30 años.

Desde la construcción de los complejos petroquímicos de Brasil no ha habido una propuesta tan relevante en la región”, destaca Cleantho de Paiva Leite Filho, director de Desarrollo de Negocios, Relaciones Institucionales y Comunicación de Braskem Idesa.

El lanzamiento de este complejo, añade, representa la más alta inversión sectorial desde la década del 80, y es el mayor desembolso privado de toda la actividad industrial mexicana en los últimos 20 años. “Estamos hablando de una inversión fija (en maquinarias, instalaciones, etc.) de aproximadamente u$s 4.200 millones y de una inversión total (incluyendo los gastos financieros, los costos de capital de trabajo, etc.) de unos u$s 5.200 millones”, puntualiza en diálogo telefónico con Revista Petroquímica, Petróleo, Gas, Química & Energía.

Para alcanzar semejante cifra, remarca la importancia central de haber obtenido un financiamiento de casi u$s 3.200 millones, el más elevado de la industria petroquímica a nivel regional, por parte de siete grandes instituciones de renombre: el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo, BNDES, Bancomext, Nafin, SACE y EDC.
“La planta tendrá una capacidad de producción de etileno y polietilenos de alta y de baja densidad (PEAD y PEBD) de 1 millón de toneladas (Tn) anuales. En el pico de la obra, su construcción dio trabajo a cerca de 17.000 personas (número que hoy asciende a 11.000). Una vez en funcionamiento, generaremos alrededor de 3.000 empleos permanentes (700 directos y 2.300 indirectos, entre proveedores de logística, transporte, comunicación, etc.)”, apunta el directivo.

Paso a paso
Cuando el Proyecto Etileno XXI comience a producir 1 millón de Tn por año, México podrá cubrir un 50% de su déficit de polietilenos. “Esto significará un millonario ahorro en importación de resinas, lo que tendrá un gran impacto positivo en la balanza comercial del país (que oscila en torno a los u$s 1.500 millones anuales)”, asevera Leite.
Según sus palabras, México anhelaba contar con un gran complejo petroquímico desde hace 15 o 20 años. “Por varias razones, vinculadas con la participación de la estatal Pemex y la definición de precios, este anhelo nunca pudo materializarse hasta ahora”, comenta.
En 2008, recuerda, la Secretaría de Energía mexicana resolvió que Pemex no fuera el inversionista y operador del emprendimiento, lo que abrió el juego a la iniciativa privada. “Ése fue el primer paso para la organización de una subasta internacional por un acuerdo de suministro de materias primas a largo plazo, proceso del que participaron más de 30 empresas petroquímicas de todo el mundo”, subraya.

En asociación con Idesa, Braskem ganó dicha licitación en noviembre de 2009. “En febrero de 2010 –ya como Braskem Idesa–, firmamos el contrato con Pemex Gas. Nosotros nos comprometimos a construir el complejo entre 2010 y el segundo semestre de 2015, mientras que ellos asumieron la obligación de suministrarnos gas etano (es decir, la materia prima) por un período de 20 años a partir del segundo semestre de 2015”, señala.
A partir de entonces, Braskem Idesa se encargó de conformar los equipos de trabajo, llevar a cabo los estudios correspondientes, cerrar el financiamiento, avanzar con la ingeniería básica, comprar los terrenos, adquirir la tecnología necesaria y emprender la construcción propiamente dicha. “Paulatinamente superamos la etapa de pruebas, completamos las interconexiones eléctricas, comenzamos a producir distintos elementos (agua, vapor, nitrógeno, etc.) y llegamos al día de hoy, después de mucho esfuerzo, con la obra prácticamente culminada. En estos momentos estamos montando el centro de control. Pondremos el complejo en marcha en diciembre de este año”, anticipa.

Oportunidades auspiciosas
A decir de Leite, el Proyecto Etileno XXI constituye un crecimiento significativo para Braskem, tanto desde lo productivo como desde lo geográfico. “Este gran complejo se sumará a las 29 plantas petroquímicas que controlamos en Brasil, las cinco que manejamos en Estados Unidos (actualmente hay una sexta en construcción) y las dos que tenemos en Alemania”, afirma.

Para Idesa, acota, implicará ampliar exponencialmente su EBITDA y su nivel de facturación en el sector petroquímico. “Tanto Braskem como Idesa, que cuenta con una trayectoria de medio siglo de trabajo, son actores tradicionales del negocio petroquímico. Nuestro objetivo conjunto es seguir creciendo y reinvirtiendo nuestras utilidades en este mercado”, sostiene.

A su entender, se avizoran grandes posibilidades de expansión para los próximos años en México, cuyo déficit petroquímico representa interesantes oportunidades a aprovechar. “Muchas materias primas petroquímicas que actualmente se importan podrían ser producidas en suelo mexicano”, opina.
En esa dirección, cree que la reforma energética recientemente implementada mejoró el ambiente para la captación de inversiones. “Asimismo, el nuevo marco normativo alienta a proyectar en el mediano y largo plazo una mayor disponibilidad de insumos clave para nuestra industria, como lo son el crudo y el gas”, concluye.

Impacto en la Argentina
El start up de Braskem Idesa aportará una capacidad adicional de polietilenos PEAD y PEBD a Braskem con logística favorable para abastecer a sus clientes de la costa del Pacífico, además –obviamente– del mercado interno mexicano. “Con esto se libera disponibilidad de productos producidos en Brasil, originalmente destinados a esta zona, para suministrar a nuestros mercados vecinos. Por el diferencial logístico, por el beneficio arancelario del Mercosur y por nuestro interés estratégico de largo plazo, la Argentina termina siendo favorecida con este nuevo escenario de volúmenes especialmente en familias de productos deficitarios en el país”, explica Márcio Sanitá de Azevedo, gerente general a cargo de la oficina de Braskem Argentina.
Según sus palabras, desde hace más de 20 años la firma viene construyendo una relación de suministro regular, de innovación y de apoyo a la cadena de transformación argentina, con operación comercial y servicio técnico locales, y amplio porfolio de PE y PP. “E incluso de nuestro ‘Polietileno Verde’, fabricado a partir de alcohol de caña de azúcar”, acota. 

El adicional de volumen, sostiene el directivo, viene para consolidar el crecimiento de Braskem en segmentos importantes del mercado, para apoyar proyectos de inversión con nuevas capacidades de socios estratégicos y para reforzar la garantía de suministro de los volúmenes ya establecidos con otros clientes y distribuidores. “Con el amplio conocimiento de mercado, la cercanía cultural y modelos de negocios que buscan adecuarse a la dinámica político-económica del país, seguiremos sirviendo más y mejor a la cadena de transformación argentina”, completa.

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