Sugieren dejar de importar harina para subir producción

Página Siete – Luis Escóbar

Un experto afirma que en el país existen 13 industrias molineras y sólo trabajan a un tercio de su capacidad. En Anapo piden más investigación y mercados.
Un estudio realizado por el economista agrícola Hernán Zeballos sugiere que el país deje de importar harina para fomentar la producción interna; sin embargo, Anapo considera que ésa no es la solución, hay otras alternativas.
“Dejemos de importar harina de trigo. Tenemos la capacidad de sobra para procesarla. Apenas el 34% de la capacidad molinera instalada se utiliza. En cambio, en Ecuador y Perú dejaron de importar harina e importan trigo. De esta forma se genera trabajo”, afirmó Zeballos, quien presentará su ponencia hoy en el Hotel Radisson en el foro “Soya: su importancia como cadena de valor agroproductivo en Bolivia”.
En la investigación que Zeballos publicó en la revista Comercio Exterior, del Instituto de Boliviano de Comercio Exterior (IBCE), da cuenta que “existe una alta concentración y polarización de la molienda de trigo en Bolivia; Santa Cruz concentra el 50%, La Paz el 43% y deja un 7% a Cochabamba y Potosí. La cantidad de trigo que procesa la industria molinera nacional es insignificante”.
Además, considera que el sector molinero “está en crisis” por: la eliminación de aranceles a la importación de trigo y harina; la participación del Estado en la importación directa de harina; la compra de molinos propios por Emapa (Empresa de Apoyo a la Producción de Alimentos) y el desconocimiento del Estado a la contribución de gran industria molinera privada.
Incluso, la importación de harina de trigo fue en aumento desde 2007; mientras que las compras de trigo para ser molido en el país disminuyó de forma gradual. (Ver infografía)
Alternativa
El presidente de la Asociación Nacional de Productores de Trigo (Anapo), Demetrio Pérez, aseguró que dejar de comprar harina no es la solución.
“Cualquiera sea la forma, nuestras divisas se van al exterior. Se debe trabajar en cubrir la demanda que tenemos. Obviamente para ello necesitamos más incentivos como investigación y un mercado asegurado. Pero si vamos a dejar de importar harina y compramos trigo incentivamos la producción extranjera”, advirtió.
Según Anapo existen comportamientos distintos de los precios de la harina y el grano de trigo. Por ejemplo, “muchas veces lo industrial (harina) puede ser más barato que moliendo o procesando el trigo acá. Hay campañas en las que se puede importar más trigo, pero es variable. No hay una fórmula que se pueda aplicar todos los años”, señaló.
Anapo recomienda fomentar las investigaciones para mejorar la producción del trigo, que el costo de importación se pueda transferir al productor para incrementar la producción, y mejorar centros de investigación.
Actualmente, la demanda nacional es de 750 mil toneladas de grano, pero Santa Cruz sólo produce el 37%. A este porcentaje se debe agregar la producción de Potosí, Chuquisaca y Cochabamba con lo cual la oferta nacional llegó al 45%. “Eso es fruto de nuevas variedades y del clima que fue muy noble con el productor”, explicó Pérez.
En Santa Cruz se sembraron 115 mil hectáreas con un rendimiento de 280 mil toneladas.
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