Cumbre acabó con agenda productiva

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Cumbre acabó con agenda productiva

El Diario
La cumbre agropecuaria “Sembrando Bolivia” concluyó ayer jueves en Santa Cruz tras dos días de deliberaciones. Los diversos sectores formularon planteamientos que deben sistematizarse con miras a la formulación de políticas públicas.
El cónclave pretendió definir el futuro de este sector en el marco de la Agenda Patriótica 2025 y contener el impacto de los bajos precios petroleros y mineros que afectan las exportaciones del país. Los ejes sobre los que se asentó el cónclave fueron, entre otros, la productividad, biotecnologías, el complejo tema de tierras, además de la pequeña producción y el contrabando.
METAS
La cumbre permitió conocer algunas estimaciones de partida como las metas posibles para lograr en la próxima década un cuantum (volumen) de 40 millones de toneladas de alimentos. La mitad se destinaría a consumo interno y el saldo a la exportación.
Según datos del Viceministerio de Desarrollo Rural, en 2014 la producción agropecuaria de Bolivia fue 16,5 millones de toneladas y este año se pretendería 18 millones.
BIOTECNOLOGÍAS
En el marco de la productividad, las propuestas de los grupos empresariales del oriente formuladas por Anapo, Cainco y CAO, giraron en torno a la implementación de biotecnologías, que se traduce en la legitimación de nuevas variedades transgénicas en el algodón, maíz o caña de azúcar, además de la soya ésta última única permitida en el uso der semillas modificadas. Otro tema fue la exportación de excedentes sin restricciones, cupos o licencias.
PACTO DE UNIDAD
El sector campesino, representado por Organizaciones del denominado Pacto de Unidad (en occidente), reclamó acceso a nuevas tierras, la promoción de la agricultura familiar campesina, asimismo la eliminación de privilegios corporativos a grupos de poder que permiten la llegada de empresarios transnacionales que acceden a la tierra y el mercado.
Algunas amenazas expresadas por este sector se perfilaron a la la importación y el contrabando de productos, y por otro lado, con la ampliación de la frontera agrícola para en regiones de monocultivos y uso de transgénicos.
SUBSIDIO
Según el experto de la Fundación Tierra y exviceministro de Estado, Miguel Urioste, algo criticable al Gobierno –dijo- es que “ha estado subsidiando el consumo de alimentos importados en lugar de subsidiar la producción agrícola de familias campesinas bajo un modelo agroecológico compatible con el medio ambiente”. Urioste atendió una entrevista a radio Erbol.
En ese sentido, los campesinos reclamaron al Estado más control fronterizo. También la implementación de políticas públicas que faciliten no solo la titulación de la tierra sino también la generación de alimentos sanos.
VISIONES
Según Cancio Rojas, dirigente del Consejo Nacional de Ayllus y Markas del Qullasuyu (Conamaq), “los campesinos productores locales estamos siendo excluidos de nuestro derecho económico a producir y alimentar a la población. El Gobierno solo mira a la agroindustria de los monopolios de Santa Cruz”.
EXCEPTICISMO
La ampliación de la frontera agrícola fijada por el Gobierno en 10 millones de hectáreas para la próxima década ha despertado escepticismo en el sector productivo campesino. La principal crítica es que dicha expansión no acabe en monocultivos de exportación en manos de empresarios transnacionales, sino en diversificación de productos de necesidad para el mercado interno.
Otro de los temores en esta misma materia, es que la frontera se amplíe para la producción de alimentos transgénicos, que según organizaciones ambientalistas ya habría erosionado más de 300.000 hectáreas en Santa Cruz.
SEMILLAS MODIFICADAS
Con la producción de soya transgénica –constituye el 90% de toda la oleaginosa que se produce en Santa Cruz–, Bolivia ha ingresado al grupo de países productores del cono sur, aunque todavía está lejos de colosos como Brasil donde se cultiva 30 millones de hectáreas de soya transgénica, o Argentina, más de 20 millones, siguiéndole Bolivia con un millón y Uruguay con medio millón.
Desde la Cámara Agropecuaria del Oriente (CAO) consideran que el uso de la biotecnología es importante en la medida en que hace a los productores más competitivos respecto a los países vecinos que utilizan los transgénicos.
OPOSICIÓN
Los pequeños productores se plantaron en el tema transgénico oponiéndose a la producción de alimentos alterados genéticamente. El en el caso del maíz denunciaron que se pondría en peligro l77 variedades nativas de este alimento existentes en el país. La Constitución de 2009 no prohíbe expresamente la producción de alimentos transgénicos.
Isidoro Barrientos, presidente de la Cámara Agropecuaria de Pequeños Productores del Oriente (CAPPO) ha reiterado en su exposición en la cumbre que no están en contra de los empresarios, pero ha mostrado su rechazo a que se venda la tierra a extranjeros. Sobre el uso de los transgénicos, ha dicho que la semilla puede ser transgénica o no, pero el productor no sembrará para perder sino para producir.
DILEMA
Miguel Urioste en esa misma línea, reiteró su posición sobre el uso de transgénicos: “Es un error pensar que usando semillas transgénicas para el arroz, caña de azúcar o maíz vamos a generar mayores ingresos. Es posible que los productores y exportadores logren mayores ingresos, pero el país no”.
DATOS

  • La deficiente producción nacional en productos de primera necesidad como el trigo hace que la importación de productos del exterior se haya triplicado en la última década. Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), entre 2005 y 2014 la importación de alimentos y bebidas pasó de los 22 dólares por persona a 70 dólares y representa hoy 7 por ciento de las importaciones bolivianas.
  • La Fundación Tierra consideró que el contrabando de alimentos como cebolla, papa, tomate o frutas, entre otros, impacta directamente en la agricultura familiar campesina, que ha perdido peso en los últimos años con excepción de cultivos como la quinua.
  • Rodolfo Machaca, ejecutivo de la Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia (Csutcb), hizo alusión en la cumbre a los millones de bolivianos que están dejando de percibir los productores de papa debido al contrabando de este tubérculo proveniente de Perú. “No hay control en la frontera. Hay un esfuerzo del Gobierno pero no es suficiente”.

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