11 proyectos mineros del Estado presentan dificultades

Erbol

11 proyectos mineros, impulsados por el gobierno nacional, presentan dificultades en su ejecución. Muchos de ellos llevan años en el proceso de implementación, algunos que consiguieron ponerse en marcha ahora presentan tropiezos. Otros simplemente no pasaron de buenas intenciones. El expresidente de la Corporación Minera de Bolivia (Comibol), Héctor Córdova, explicó la evolución de alguno de ellos. Dijo que algunos “están estancados por temas administrativos”.
El Proyecto de Explotación y Beneficio de Azufre Capuratas, dependiente de la Corporación Minera de Bolivia es uno de los más avanzados, señaló Córdova, aunque el anuncio sobre su próxima inauguración data de hace meses y no se concreta.
“Capuratas que es la fuente que ha de proveer de azufre a la planta de Eucaliptus ya está en los últimos pasos para obtener sus licencias ambientales y que pueda ya funcionar. Ha sido una gestión larga pero ya se ha llegado al punto final”, señaló Córdova.
El proyecto minero Capuratas se encuentra ubicado en el cantón Chachacomani del municipio de Turco (Oruro), donde existe un importante yacimiento de azufre.
Si bien la planta de ácido sulfúrico de Eucaliptus, otro de los proyectos, funciona desde hace buen tiempo, lo hace de manera “intermitente” por la falta de mercados.
“La cantidad de acido sulfúrico que produce Eucaliptus va más allá de la capacidad de consumo del país, mientras no entren en funcionamiento las plantas de zinc, el funcionamiento de Eucaliptus será intermitente”, manifestó Córdova.
Otro proyecto ya instalado pero paralizado por la falta de materia prima es la planta fundidora de Telamayu, ubicada en Potosí.
“Esa planta puede funcionar en cualquier rato, el problema es la materia prima, el bismuto, no la planta en sí”, manifestó la exautoridad.
La planta de Telamayu se abastece del bismuto de la mina de Tasna, que al producir también wólfram y estaño prefiere llevar su producto a otros mercados. La Comibol busca un yacimiento propio para abastecer a Telamayu y evitar la dependencia, dijo la exautoridad.
La instalación del horno Ausmelt en la Empresa Metalúrgica Vinto (EMV) es otro de los proyectos que aún no entra en funcionamiento. El horno debió ser inaugurado en agosto de este año.
“El horno Ausmelt de Vinto ya prácticamente ha sido concluido y ya debería empezar los días de prueba para que arranque lo más pronto posible, con esto se fundirá todo el estaño que se produce en el país”, indicó.
Quizás uno de los proyectos más ambiciosos del gobierno es la puesta en marcha de la Empresa Metalúrgica de Karachipampa. El proyecto que data de hace 30 años por fin entró en operaciones el pasado 10 de septiembre con una producción inicial de 60 toneladas de lingotes de plomo. 27 días después, el 10 de octubre, la metalúrgica sufrió un siniestro y la producción de bullones fue paralizada por al menos 30 días.
La fábrica de baterías de litio, otro gran proyecto del gobierno, aún no deja de tener una producción experimental para ingresar a la fase industrial. En 2011 la Gerencia de Recursos Evaporíticos dijo que producirá 40 toneladas de carbonato de litio al mes; tres años después, el gerente de la entidad señaló que sólo llegaron a producir 10 toneladas.
Al respecto, el expresidente de Comibol indicó que están en marcha varias licitaciones.
“Sobre el cloruro de potasio, la licitación para la construcción de la planta a de salir próximamente. Luego está la parte de la ingeniería de la planta de carbonato de litio que también ha de ser licitada en los próximos días”, indicó.
Las dos plantas de tratamiento de zinc –una en Oruro y otra en Potosí- cuya licitación inició en 2010, tampoco tiene indicios de avance. Después de tres licitaciones seguidas fue adjudicada a la empresa China Henan Yuguang, a quien ahora el gobierno advierte con ejecutar una boleta de garantía de $us2.5 millones sino presenta la documentación de respaldo financiero.
Córdova señaló que “aparentemente la empresa que se había adjudicado no estaba pudiendo cumplir algunos de los requisitos legales y había algún obstáculo en eso, entonces ese tema está colgado por cuestiones administrativas”.
Las dos plantas de zinc tendrán una capacidad para tratar 100 mil toneladas de mineral y costarán $us515 millones.
La fábrica de Aluminios de Bolivia (Alubol), ubicado en la ciudad de El Alto del departamento de La Paz, es otro proyecto impulsado por el gobierno central. De parte de Comibol no se conoce el estado de su avance. Córdova indicó que el proyecto tenía problemas de mercado.
“Teníamos una fábrica antigua de perfiles de aluminio que había que reactivarla, entonces una empresa hizo el estudio, entonces se elaboró un proyecto para poner en marcha esto. Estaba bastante avanzado, no conozco el estado actual pero era un proyecto interesante que requería contactos internacionales para el tema del mercado y demás, porque la capacidad de la planta es grande y sobre pasa el consumo nacional”, manifestó.
La construcción de la fábrica de alambrón de cobre, bajo tuición de Comibol, fue anunciada en 2011, pero hasta el momento no se concreta.
“Hubo en un momento algunas discusiones acerca de dónde se iba a instalar la fábrica y finalmente se había pensado que iba ser en Coro Coro, donde funciona la planta hidrometalúrgica de cobre catódico, no sé en qué trámite estará, ahí hay que hacer trámites de carácter medio ambiental y otras gestiones para la cuestión de la energía también, de modo que funcione de manera continua”, indicó.
La planta hidrometalúrgica de Coro Coro que produce cobre catódico, y que abastecerá a la fábrica de alambrón, afronta algunos problemas de diseño muy serios. “Actualmente produce menos de un tercio de su capacidad instalada y no cumple su objetivo de mitigar el impacto ambiental de las colas y desmontes antiguos de Comibol”, señaló Córdova.
La exautoridad escribió en 2013 en la publicación ¿De vuelta al Estado Minero? que “problemas de electricidad, de alimentación, de diseño, de capacitación de los recursos humanos, de relación con la comunidad, de abuso del sindicato, de intransigencia de Kores y otros aspectos más, comprometen la sostenibilidad de la empresa”.
Por último está la explotación del yacimiento de hierro del Mutún. Luego del fracaso del contrato de la Empresa Siderúrgica del Mutún (ESM) y la transnacional india Jindal –con juicio de por medio-, el gobierno anunció que el Estado invertirá unos $us400 millones para instalar una miniacería. La iniciativa que fue calificada como “sonsera” por el analista económico Rolando Morales, por el tamaño del emprendimiento.
Morales anticipó que antes de pensar en explotar o licitar el Mutún, primero se debería realizar un estudio de factibilidad.
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