Los decretos de “incremento salarial” no cambian la situación de pobreza de los trabajadores: LOS SALARIOS NO ALCANZAN PARA “VIVIR BIEN”

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Los decretos de “incremento salarial” no cambian la situación de pobreza de los trabajadores: LOS SALARIOS NO ALCANZAN PARA “VIVIR BIEN”

Las recientes medidas de incremento de salarios para los trabajadores de los sectores público y privado tendrán un insignificante impacto en los ingresos laborales. Los decretos de “incremento salarial” no cambian la situación de pobreza de los trabajadores LOS SALARIOS NO ALCANZAN PARA “VIVIR BIEN” Por Bruno Rojas Callejas* La Paz, 21 de abril de 2009.- A partir de enero de este año los trabajadores del sector privado y parte de los del sector público tendrán un incremento salarial de un 12 y 14 por ciento. Si un trabajador fabril tenía un salario de Bs 1.000, desde enero obtendrá Bs 1.120, previo convenio con los empresarios. ¿Este nuevo salario alcanza para vivir y atender las necesidades de los obreros y sus familias? O siguiendo el discurso del Gobierno ¿alcanza “para vivir bien”? La respuesta es no, considerando los bajos salarios actuales de los trabajadores y trabajadoras como efecto de la flexibilización laboral y las políticas neoliberales de los últimos 23 años. ALCANCES DE LOS DECRETOS El Decreto Supremo 0013 promulgado el 19 de febrero del 2009 dispone el incremento salarial en un 14% para los trabajadores en salud y educación y del 12% a las Fuerzas Armadas y la Policía, retroactivo al 1 de enero. Esta medida deja fuera a los empleados de la administración pública por estar sujetos al Estatuto del Funcionario Público, norma que desconoce los derechos laborales de estos trabajadores. Con base en datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) para el año 2007, cerca de 147.218 empleados (36,6%) serían marginados de este “beneficio”, la mitad de ellos con ingresos menores a Bs 1.700. A su vez el Decreto Supremo 0016, emitido en la misma fecha, establece en primer lugar, el aumento del Salario Mínimo Nacional de Bs 577.50, fijado para el año 2008, a Bs 647 y, en segundo lugar, dispone el incremento salarial en el sector privado sobre la base de un 12% en la remuneración básica, previo convenio colectivo con la “parte patronal”. El decreto beneficiará a los trabajadores de planta de las empresas formales registradas en el Ministerio de Trabajo, excluyendo a los trabajadores eventuales, a contrato y subcon-tratados y, aquellos ocupados en un gran número de medianas y pequeñas empresas no registradas. LOS INCREMENTOS SALARIALES NO SON TALES Según el Índice de Precios al Consumidor (IPC), los precios de los productos y servicios básicos, durante el año 2008, se encarecieron en casi un 12%. El incremento salarial determinado por el Gobierno toma como referencia esta variación, por lo que, en realidad, los salarios no son incrementados, sino que logran una reposición ante la pérdida de su poder adquisitivo en la misma proporción que subieron los precios (12%). Ahora bien, esta reposición se la hace tardíamente, a un año del anterior “aumento salarial” del 2008, por tanto, está lejos de mejorar efectiva y oportunamente la capacidad de compra de los salarios y sueldos. SALARIOS BAJOS El Salario Mínimo Nacional (SMN) vigente en el país es el más bajo en comparación al establecido en otros países sudamericanos. Un estudio del CEDLA muestra que en el año 2008, el mínimo nacional de Bs 577,50 era cinco veces menor que el salario fijado en Argentina y aproximadamente cuatro veces inferior al de Venezuela. Si bien entre el año 2000 y el 2008, el salario mínimo tuvo un incremento nominal de Bs 335 a Bs 647, en términos reales el aumento fue de 1,6 por ciento, es decir, casi nada. De hecho, el nuevo salario mínimo equivale a tan sólo la mitad de lo que un trabajador necesita para el alimento de él y su familia (Bs 1.288). De esta manera, la política de fijar mínimos nacionales, como lo hace el Gobierno actual, simplemente favorece a los empresarios, en la medida en que le garantiza contar con fuerza de trabajo barata. Esta brecha salarial respecto a otros países de la región ya se presentaba en el 2006, sin alcanzar la dimensión que tiene el 2008. Otro estudio realizado por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en el 2006, mostraba que el SMN era 2,6 veces menor que en Argentina; 1,8 veces inferior al de Chile y 1,2 veces menor al de Brasil, lo que permite determinar que el rezago del SMN en el país está creciendo. La misma investigación destaca que el salario promedio mensual que ganaban los trabajadores/as bolivianos/as el año 2005, figuraba entre los más bajos de los países sudamericanos, por ejemplo, 3,5 veces menor al de Argentina. Entre el 2006 y 2008, esta situación no cambia. En consecuencia, un nuevo incremento en el mínimo nacional y en los salarios para los sectores público y privado tiene un efecto insignificante. NO ALCANZA PARA COMER Una encuesta realizada por el CEDLA el 2008, en cinco ciudades del país (La Paz, El Alto, Cochabamba, Santa Cruz y Potosí), revela que este año los obreros tenían un salario promedio mensual de Bs 1.056 y para las obreras de Bs 634. Los empleados a su vez contaban con un sueldo promedio de Bs 1.700 y las empleadas con un ingreso de Bs. 1.360, remuneraciones que están lejos de un sala-rio adecuado que fácilmente supera los Bs 7.000, según la Central Obrera Boliviana (COB), y, que además, sigue expresando la enorme brecha salarial entre hombres y mujeres. La misma encuesta destaca que 72 de cada 100 obreros y 56 de cada 100 empleados, ganaban, el 2008, un salario igual o inferior al que alcanzaría para cubrir una Canasta Normativa Alimentaria para un trabajador y su familia, es decir, Bs 1.288. La situación de los obreros de El Alto es más dramática aún, ya que 86 de cada 100, ganan hasta una canasta básica de alimentos. ¿Y las demás necesidades como vestido, vivienda, educación, salud, transporte y otras, con que se cubren? En tal sentido, una reposición del 12 y 14 por ciento, tal cual establecen los decretos analizados, no tienen un efecto en la mejora de los salarios y mantienen la situación de pobreza y postergación de gran parte de los trabajadores y trabajadoras del país. * Bruno Rojas Callejas es sociólogo e investigador del CEDLA.

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