Nodal • Quiénes son los candidatos y cómo llega Bolivia a las elecciones del domingo

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Nodal • Quiénes son los candidatos y cómo llega Bolivia a las elecciones del domingo

El 18 de octubre Bolivia realizará nuevas elecciones presidenciales y legislativas luego de las realizadas en 2019 que concluyeron con un golpe de Estado contra el gobierno de Evo Morales. El Tribunal Supremo Electoral ratificó la fecha de votación promulgada por la presidenta de facto Jeanine Añez. Para ganar en primera vuelta la persona elegida deberá alcanzar más del 50% de los votos o un mínimo de 40% con una diferencia de 10 puntos sobre la segunda. Además de presidente y vice se eligen 36 bancas del Senado, 130 diputaciones y nueve representantes ante organismos supraestatales.

Por: Nodal/Telesur

Elecciones en Bolivia 2020: quiénes son los candidatos y los partidos que se postulan

Este domingo habrá finalmente elecciones presidenciales en Bolivia, a un año del Golpe de Estado que sufrió el depuesto mandatario Evo Morales. Quiénes serán los candidatos, quiénes los favoritos y cuáles son los partidos y coaliciones que competirán.

Los candidatos

Finalmente, entre los nueve precandidatos quedaron seis presidenciables oficialmente para votar este domingo en Bolivia. Ellos son: Luis Fernando Camacho, María de la Cruz Bayá, Luis Arce, Chi Hyun Chung, Feliciano Mamani y Carlos Mesa.

Luis Arce

El candidato del Movimiento Al Socialismo-Instrumento Político por la Soberanía de los Pueblos (MAS-IPSP) es quien encabeza todas las encuestas. En Bolivia, para ser presidente hay que ganar las elecciones con el 50% de los votos válidamente emitidos ó un mínimo del 40% con una diferencia del 10% frente al segundo. Si no, se realizará una segunda vuelta electoral.

Arce fue Ministro de Hacienda desde que Evo Morales asumió como Presidente del país en 2006. En 2009 asumió como Ministro de Economía y Finanzas Públicas. Estuvo en el cargo durante los mandatos de Morales, con una corta interrupción entre 2017 y 2018. Tiene 56 años.

Carlos Mesa

Todas las encuestas lo dan como el segundo candidato más votado y con serias chances de llegar al balotaje contra Arce. Entre cinco y diez puntos abajo, en todos los estudios. Es el postulante del partido CC (Comunidad Ciudadana). Tiene 67 años.

Fue vicepresidente de Gonzalo Sánchez de Lozada por el MNR en 2002 y tras la renuncia en 2003 de éste último, quedó como mandatario hasta 2005. Se fue en medio de presiones sociales.

Luis Fernando Camacho

Es el candidato de perfil más alto. Tomó notoriedad por el Golpe de Estado de 2019 a Evo Morales, que terminó con la presidencia de facto de Jeanine Añez. Camacho, un dirigente de ultraderecha con discurso mesiánico, fue líder mediático de las revueltas civiles contra el líder cocalero.

Hoy es candidato por la alianza Creemos. Tiene 41 años. Es abogado, docente universitario y empresario. Tras las elecciones de octubre de 2019 que ganó Morales y fueron invalidadas por la OEA, convocó a un paro cívico indefinido. Tres semanas después, Evo renunció a la presidencia.

Chi Hyun Chung

Forma parte del FPV (Frente Para la Victoria). Tiene 50 años y nació en Corea del Sur. Vive en Bolivia desde los 12 años y es médico cirujano general. Además dedicó gran tiempo a la teología.

Chung es miembro fundador de 70 iglesias evangélicas presbiterianas en Bolivia. Su primera candidatura fue para las elecciones de octubre de 2019, cuando fue presentado como candidato por el Partido Demócrata Cristiano (PDC).

Feliciano Mamani

Será el candidato de PAN-BOL (Partido de Acción Nacional Boliviano). Este hombre nacido en Potosí tiene 44 años y es el más joven de los presidenciables. Tiene una carrera sindical: fue secretario ejecutivo de la Federación Departamental de Cooperativistas Mineros (Fedecomin) de Oruro. Es su primera vez como candidato a mandatario.

¿Cómo llega Bolivia a sus elecciones generales?

Bolivia celebrará el próximo 18 de octubre sus elecciones generales donde serán elegidos presidente, vicepresidente, senadores y diputados para el período 2020-2025. El país arriba a estos comicios con una situación social y política deprimida y una crisis económica agravada por la pandemia de la Covid-19. Un escenario complejo ante las venideras votaciones.

Desde el 13 de noviembre de 2019, la exlegisladora opositora Jeanine Áñez se autoproclamó presidenta interina y desde entonces el Gobierno de facto boliviano ha sumido al país en un clima de incertidumbre política que se han reflejado en todas las instancias de la vida nacional.

A finales de agosto, la alta comisionada de Naciones Unidas (ONU) para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, advertía que “Bolivia necesita superar la polarización que ha marcado al país durante tanto tiempo y avanzar hacia una sociedad basada en el diálogo, donde todos sean integrados y reconocidos”.

Mientras, la secretaria de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), Alicia Bárcena, afirmó que es necesario que haya un gobierno legítimo, cualquiera que este sea, y “no uno de transición, porque ahí es donde creo que sí las políticas no podrían ser duraderas”.

Economía en crisis y deterioro cultural

El desarrollo económico y los programas sociales que fueron alcanzados durante 14 años de Gobierno del Movimiento Al Socialismo (MAS) fueron destruidos en tan solo nueve meses del Gobierno de facto de Jeanine Áñez.

El 2020 ha representado para Bolivia su peor año económico en décadas, caracterizado por los despidos de trabajadores, así como el cierre o reducción de empresas, situación agudizada por la crisis ocasionada por la pandemia de la Covid-19.

De acuerdo con datos del Centro de Estudios para el Desarrollo Laboral y Agrario (Cedla), con sede en La Paz, en el país se ha agravado la pobreza y la tasa de desempleo urbano se acrecentó en un 5,2 por ciento para situarse en un 9,4 por ciento. Mientras, la informalidad es de aproximadamente el 80 por ciento de la población económicamente activa.

En tanto, el Banco Mundial vaticinó que la recesión en Bolivia provocará en 2020 una caída del 5,9 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), una cifra solo comparable con los años 80, cuando se vivió una devaluación e inflación histórica y, sin embargo, la peor tasa registrada fue de menos cuatro por ciento.

Asimismo, el Fondo Monetario Internacional pronosticó que el desempleo en el país crecerá hasta el ocho por ciento durante el 2020, en un país con una de las economías informales más altas del mundo, con cerca del 62 por ciento de trabajadores de la economía sumergida.

En este contexto, la consultora con sede en Nueva York, Estados Unidos, Torino Economics, reveló que la contracción de las inversiones podría llegar al 6,3 por ciento, debido a impactos negativos de la pandemia en los sectores de gas y petróleo, minerales, comercio y servicios, industrial y manufactura, así como a las significativas caídas en la recaudación fiscal.

Por otra parte, al iniciar la cuarentena por la Covid-19 en Bolivia el pasado marzo, la Federación de Entidades Empresariales Privadas de Cochabamba advertía que el 80 por ciento de unas 5.000 empresas registradas entraba en crisis.

Esta realidad contrasta con lo vivido entre los años 2010 y el 2018, durante la presidencia de Evo Morales, cuando la economía boliviana creció anualmente por encima del cuatro por ciento, e incluso, en el 2016 alcanzó un pico de 6,7 por ciento.

En tal sentido, el exmandatario denunció el pasado septiembre que la crisis económica en el país es tan graves, que ha generado más de un millón de nuevos pobres.

Mientras, el candidato presidencial por el MAS, Luis Arce, declaró que Bolivia debe rescatar el alto poder económico alcanzado durante los mandatos de Evo Morales, pues el gobierno de facto de Áñez tomó decisiones y llevó al país a una desestabilización política y económica, ocasionando una “reducción de ingresos al país” que “provoca desempleo y hambre en el pueblo”.

En tanto, la cultura también ha atravesado por un período de crisis tras el cierre a principios de junio del Ministerio de Culturas, por falta de presupuesto, medida a la que reaccionaron de manera masiva los artistas y ciudadanos.

En palabras de la exministra del sector, Zulma Yugar, “quiero creer que la decisión de la Presidenta no es más que un mal asesoramiento, porque un pueblo sin cultura es un pueblo sin alma”.

Mientras tanto, el Museo Nacional de Arte (MNA) y el Museo Nacional de Etnografía y Folklore (MUSEF), con sede en La Paz, Bolivia, quedaron sin dirección en plena pandemia, pues ambas entidades se supeditaban al Directorio de la Fundación Cultural del Banco Central de Bolivia (FCBCB), donde se registraron renuncias forzadas de los directores Max Jorge Hinderer Cruz, del MNA y Elvira Espejo Ayca, del MUSEF.

Estallido social y caos político

Las masacres acaecidas en noviembre del 2019 ofrecen un panorama de la situación social del país. Con más de 35 muertos y 600 heridos, detenidos y desaparecidos, los hechos de Senkata y Sacaba fueron solo una muestra de la persecución política y judicial del régimen golpista que ha continuado meses después en contra de funcionarios del gobierno del exmandatario Evo Morales.

El Gobierno de facto ha aplicado presión a fiscales y jueces para que actúen favorable a sus intereses, y se han abierto más de 150 investigaciones penales por los delitos de sedición o terrorismo contra partidarios y personas vinculadas al Gobierno del expresidente.

En este sentido, de acuerdo con organizaciones humanitarias, se detectaron en las investigaciones contra exmiembros del Gobierno de Morales y simpatizantes evidencias “de cargos infundados, violaciones del debido proceso, cercenamiento de la libertad de expresión y uso excesivo y arbitrario de la detención preventiva”.

La inestabilidad económica y política activó también las protestas sociales en Bolivia. En plena pandemia trabajadores que se movilizan en las calles para exigir acciones por parte del Gobierno de la presidenta de facto Jeanine Áñez.

Además, se han realizado desde junio en el país multitudinarias movilizaciones convocadas por diferentes organizaciones sociales, sindicales y políticas para exigir la realización de elecciones, la salida del Gobierno de los golpistas, así como el cese de la persecución política y la corrupción.

Igualmente, han denunciado que el Gobierno de facto encabezado por Jeanine Áñez se roba los recursos del país, y ha manejado mal la pandemia.

En cuanto a la Covid-19, la nación suramericana ha visto colapsado su sistema sanitario, ocasionando la muerte de miles de personas. Mientras, se han reportado casos de corrupción relacionados con el manejo de la pandemia, como el “caso respiradores”, en el cual estuvieron implicados altos funcionarios del Gobierno de facto.

Al respecto, la exsenadora y exministra de Salud boliviana, Gabriela Montaño, afirmó que la crisis sanitaria ha sido mal administrada por el “Gobierno golpista” con hechos de corrupción “absolutamente imperdonables”.

En medio de este escenario, la crisis política derivada del golpe de Estado en el 2019, se vio agravada tras el aplazamiento de las elecciones tres veces.

Incluso, dentro del Gobierno de facto ha existido también una crisis, pues las renuncias registradas evidencian las fuertes disputas internas.

Fuente: https://www.nodal.am/2020/10/quienes-son-los-candidatos-y-como-llega-bolivia-a-las-elecciones-del-domingo/

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