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Connectas•Amazonas, el banquete de los depredadores

La Amazonia sigue siendo arrasada a una velocidad de un estadio y medio de fútbol cada minuto. Una disputa con el gigante del comercio electrónico Amazon pone a varios países a discutir sobre un dominio en internet, pero no sobre el problema de fondo: la pérdida del bosque que sigue imparable.economiamiércoles, 17 de julio de

María Clara Valencia/  Connectas2019 · 00:04En los últimos meses ha estado sonando la pelea que tiene la firma Amazon con los países que albergan el bioma amazónico por el nombre del dominio de internet. Amazon, que el español traduce Amazonas. Tras años de demandas, la empresa finalmente obtuvo el derecho de utilizar el nombre y sus variantes. Pero lo que sigue sin resolverse en el Amazon es el tema más importante: la deforestación. Un reciente informe del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (INPE) alertó sobre un aumento en la pérdida del bosque de 60% en la región  amazónica, comparando junio de 2019 y el mismo mes del año anterior; es decir, que en ese mes se perdieron 762,3 kilómetros cuadrados de vegetación. El caso más preocupante es el de Brasil, que en lo que va de 2019 ha perdido 2.273.6 kilómetros cuadrados, lo equivalente a 1,5 veces el territorio de la ciudad de Sao Paulo. Es el peor registro desde 2016.

Otros países van por el mismo camino… Colombia perdió 138.176 hectáreas de Amazonia en 2018; en todo el territorio peruano (60% Amazonia) se perdieron 250 mil  hectáreas; en Ecuador se han tumbado 429 mil hectáreas entre 2001 y 2018. 

Vista satelital de la región de Manaos en la Amazonia de Brasil, donde se incrementó la tala de árboles.
Foto NASA

Las cifras muestran que más allá de los líos con Amazon, los gobiernos de la región no están suficientemente interesados en la defensa de la selva. El conflicto legal con la empresa de comercio electrónico desató la reacción inmediata del ministerio de exteriores de Brasil, que lamentó la decisión al considerar que “no tiene suficientemente en cuenta el interés público definido por ocho gobiernos (de América del Sur), en particular la necesidad de defender el patrimonio natural, cultural y simbólico de los países y pueblos de la región amazónica”. Pero los problemas de Amazonas no se limitan a un dominio de internet ni es ese el principal inconveniente para defender ese patrimonio natural cultural y simbólico. 

Brasil, sólo en 2018 perdió 1,3 millones de hectáreas, según reveló un informe de Global Forest Watch. Es la mayor deforestación del mundo. La construcción de carreteras, hidroeléctricas, la expansión ganadera y de cultivos varios está arrasando con la selva bajo la anuencia del presidente Jair Bolsonaro, cuyo gobierno está abiertamente favoreciendo la expansión comercial en la selva.

Pero Brasil no es el único. Cada país amazónico suma deforestación, aunque con problemáticas particulares. ¿Qué está pasando en la selva tropical más grande del mundo? A pesar de que existen distintas figuras de conservación a nivel regional, este bioma, que alberga buena parte de la biodiversidad del planeta y que es indispensable para regular el oxígeno, y el agua del mundo, se ha convertido en una mercancía que se transa al mejor postor, sin tener en cuenta la importancia de su riqueza natural ni su fragilidad. 

En Bolivia venta de carne a China podría aumentar la deforestación
Foto Archivo Página Siete.

Cerca de 33 millones de personas viven y dependen directamente de la selva, entre ellas 1,5 millones de indígenas. Además, este bioma es el hogar 40.000 especies de plantas, 1.300 especies de pájaros y de unos 430 mamíferos. 

Colombia es un caso preocupante. Ocupa el cuarto lugar en el mundo en deforestación, sólo superada, además de Brasil, por la República del Congo e Indonesia. Según las últimas cifras del Gobierno, perdió 138.176 hectáreas en la Amazonia en 2018. Y aunque se cortaron 5.971 hectáreas menos que en 2017, la pérdida de bosque sigue avanzando.

En 2018, Colombia deforestó 197.159 hectáreas de bosque.

En este país, el presidente Iván Duque ha hecho énfasis en el impacto de los cultivos ilícitos en la selva y ha centrado su política en la persecución de las siembras de coca y en estrategias de choque, apoyado por  Estados Unidos. Sin embargo, más allá de lo ilegal, están los grupos de poder avanzando selva adentro ante la debilidad del Estado para detenerlos. El acaparamiento de tierras por parte de inversionistas de finca raíz está convirtiendo a pasos agigantados la selva más grande del mundo en pastizales.

En el caso de Colombia, distintos investigadores han alertado acerca de que más que la coca, la expansión ganadera en lugares que antes ocupaba la guerrilla, tras la firma del acuerdo de paz, es la principal deforestadora. “Sabemos que debemos modificar el modelo de expansión de la frontera agropecuaria, que en los últimos 50 años ha resultado en la destrucción de bosque húmedo tropical para el establecimiento de ganadería extensiva, con presencia discontinua de coca, minería y cultivos de pancoger”, dijo Juan Pablo Ruiz en un artículo titulado “No toda deforestación es roja”, publicado en El Espectador.  

Tala ilegal en la vereda Patio Bonito , zona de reserva forestal en Colombia.
Foto Sabastián Toro

Ruiz denunció cómo los campesinos pobres asentados en la Amazonia se convierten en deforestadores pagados a bajo precio por inversionistas de finca raíz que establecen haciendas. “Gracias al desarrollo de infraestructura -subsidiada por el Estado- esa tierra se valoriza y se convierte en fuente de riqueza y de poder político, y social”, escribió. Este fenómeno de grandes finqueros apropiándose de la Amazonia para meter ganado está siendo alertado por distintos analistas que piden soluciones integrales, políticas que detengan la acumulación de tierras, iniciativas reales de conservación y apoyo para las comunidades rurales.

La ampliación de infraestructura, la agroindustria, los hidrocarburos y la minería llevaron a la pérdida de 250 mil  hectáreas en Perú en 2018. La Asociación Interétnica de Desarrollo de la Selva Peruana denunció recientemente que el Programa de Reducción de Emisiones del Perú  no enfrenta directamente la deforestación ni analiza los impulsores de deforestación y, por lo tanto, atenta contra los derechos de los pueblos indígenas. La Asociación propone “incorporar el análisis” sobre los impulsores de la deforestación identificados en la Estrategia Nacional de Bosques y Cambio Climático, así como “profundizar salvaguardas efectivas para frenar la expansión del extractivismo y el agronegocio”, indicó un artículo de Servindi.

En Ecuador, por otra parte, la expansión agrícola, principalmente de cultivos de palma, ha destruido, desde 2001 hasta 2018, unas 429 mil hectáreas de la Amazonia ecuatoriana. “Ecuador es el sexto productor de aceite de palma más grande del mundo y el segundo en América Latina, sólo por detrás de Colombia”, dice un informe de la Red Amazónica de Información Socioambiental Georreferenciada.

En Bolivia, la situación no es distinta. Según informó Diálogo Chino, recientemente ese país y China firmaron un protocolo que abrió las puertas para la exportación de carne bovina boliviana al país asiático, lo cual podría aumentar la deforestación, porque Bolivia pretende exportar 20.000 toneladas de carne en el segundo semestre de este año, cinco veces más de las ventas registradas en todo 2018.

Exportar 20.000 toneladas  de carne bovina  a China rendiría a Bolivia cerca de 75 millones de dólares.  “Cumplir esa meta implica pasar de 13 millones de hectáreas  de uso ganadero a 20 millones, según las metas del Plan de Desarrollo Pecuario 2020-2030, presentado por los ganaderos al presidente Evo Morales en enero”, dice el artículo que cita a técnicos del sector ambiental preocupados porque la conversación sobre aumento de producción cárnica no incluye temas como el manejo de suelos o el cambio climático.

A su vez, en Venezuela, el informe realizado por varios medios Amazonia en la encrucijada reportó el incremento de caminos fluviales y de tierra, utilizados para el tráfico de coca, y la extracción minera, apoyada por el Gobierno desde 2016, que está devastando regiones a lo largo del río Orinoco. 

¿Qué integra los distintos problemas de la Amazonia? 

La ONG Greenpeace ha denunciado que los problemas en el bosque se originan en la demanda desbocada de materias primas y en el modelo de consumo, y los hábitos del estilo de vida occidental, así como en los desequilibrios del actual sistema económico mundial, que ha convertido a los países del sur en proveedores del norte. Mientras allá se vanaglorian con las políticas verdes que favorecen el ambiente en sus territorios, no están teniendo suficientemente en cuenta su responsabilidad en el daño acumulado en terceros países

Por eso, los ambientalistas han insistido en la necesidad de un pacto mundial para el medioambiente que incluya la degradación ambiental en un país generada por el consumo en otros.  

En ese sentido, el Instituto Mundial de Recursos Mundiales (WRI) creó recientemente una herramienta llamada Global Forest Watch que pretende ayudar a detectar la deforestación en toda la cadena de producción o en el portafolio de inversión de las empresas de cualquier tamaño, para poder hacer algo al respecto. 

Según el WRI, los usuarios pueden bajar miles de datos de sus proveedores e inversiones, desde información compleja hasta datos destacados de una granja en cierta ubicación para determinar históricos de deforestación, áreas protegidas, etcétera. Una esperanza que ojalá llame la atención de empresarios y ciudadanos. 

La Amazonia sigue siendo arrasada a una velocidad de un estadio y medio de fútbol cada minuto. Aunque parece un lugar distante para muchos, está conectada con todos porque de ella depende el abastecimiento de agua de buena parte del continente.

María Clara Valencia es periodista colombiana especializada en temas ambientales y editora de medioambiente en Connectas, una iniciativa periodística que promueve el intercambio de información sobre temas clave para el desarrollo de las Américas.

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