Según el CEDLA 600 mil personas se fueron de Bolivia entre el 2002 y 2007 MÁS DE 300 MIL BOLIVIANAS EMIGRARON EN BUSCA DE TRABAJO

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Según el CEDLA 600 mil personas se fueron de Bolivia entre el 2002 y 2007 MÁS DE 300 MIL BOLIVIANAS EMIGRARON EN BUSCA DE TRABAJO

La Paz, 26 de mayo de 2008.- Datos preliminares de una investigación que realiza actualmente el Centro de Estudios para el Desarrollo Laboral y Agrario (CEDLA) señalan que entre los años 2002 y 2007 poco más de 600 mil personas emigraron de Bolivia. De éstas más del 50% son mujeres, en su mayoría comprendidas entre los 25 y 45 años. Una gran parte de ellas son madres que han tenido que dejar familias desintegradas tras su marcha en busca de mejores condiciones de vida. Según la investigadora del CEDLA, Silvia Escóbar los flujos migratorios se intensifican año tras año, debido a la falta de oportunidades de empleo, la inestabilidad y condiciones precarias de trabajo que se dan en el país. Algunos resultados de esta investigación dan cuenta que de estas 600 mil personas que recientemente dejaron Bolivia (6,6% de la población total estimada para el 2007), el 2002 se fueron 58.800 (9.8%); número que se incrementó notablemente para el 2007 a 108.600 personas (18.1%). Madres esposas, hijas El aumento de los flujos migratorios está acompañado de cambios en la composición de los emigrantes por sexo. Desde el 2002 la proporción de mujeres se ha elevado hasta representar algo más del 50% el 2007. Las mujeres emigrantes llegan hasta el 60% del total cuando proceden de los departamentos de Santa Cruz, Beni, Pando, Tarija y Cochabamba, en cambio, son entre el 33 y el 40 por ciento de los emigrantes de los departamentos de La Paz, Oruro, Potosí y Chuquisaca. Los migrantes recientes se fueron principalmente a España (51.4%), Argentina (22.4%), Brasil (5.5%) y Estados Unidos (5.6%). Sin embargo, el lugar de destino de las mujeres está fuertemente concentrado en dos países: España y Argentina, donde aproximadamente ocho de cada diez mujeres reside actualmente. Solamente a España se fueron el 63% de las madres, esposas e hijas migrantes, la mayor parte se ha quedado en ese país pero, al menos un 10% se ha visto obligada a buscar otros destinos alternativos para evitar su deportación. La mayor parte de las mujeres que ha emigrado en los últimos cinco años tiene una edad comprendida entre los 25 y 45 años. Son en su mayoría madres que han dejado a sus hijos al cuidado de otros miembros de la familia y pocas veces logran reunirse con ellos en los lugares donde residen. La imposibilidad material y legal para transitar entre el espacio de origen y destino hace que su vida cotidiana y la de sus hijos esté marcada por el síndrome del abandono con las secuelas emocionales y sociales que esto acarrea. Seis de cada diez mujeres sostienen el hogar Son justamente las mujeres, las madres, esposas, hijas, quienes habiendo sido maestras, comerciantes, artesanas, empleadas del hogar, amas de casa, estudiantes y desempleadas antes de partir, ahora trabajan lejos de su hogar en diferentes oficios, pero sobre todo en los rubros de servicios personales menos calificados. Ellas hacen los mayores sacrificios para enviar una parte del fruto de su trabajo para sustentar a su familia, velando por su regularidad y frecuencia. Seis de cada diez mujeres hacen llegar su aporte a la familia mensualmente y otras dos más no dejan pasar tres meses sin hacerlo. Sudor, lágrimas y muchas veces sangre llegan a este lado del mundo junto a las remesas; en tanto que la discriminación, carencia afectiva, el maltrato y la soledad son parte de su vida cotidiana. Según esta investigación, tres de cada cuatro emigrantes pertenecen a familias de estrato socioeconómico medio y bajo que no encuentran las condiciones necesarias para la satisfacción de sus necesidades esenciales, lo que obliga a algunos de sus miembros a buscar nuevos horizontes de realización laboral y personal. Con mucha frecuencia son sometidos a situaciones extremas de discriminación social, explotación laboral y violencia doméstica, sobre todo cuando se trata de emigrantes indocumentados. Mujer trabajadora El investigador del CEDLA Bruno Rojas señala que las mujeres son protagonistas de la implementación de nuevas estrategias familiares de trabajo, debido a que con la aplicación del modelo económico neoliberal los ingresos del jefe de hogar son insuficientes, es que toda la familia se ve obligada a aportar. Y en esta nueva reconfiguración del mercado de trabajo, más mujeres migran para lograr el ingreso económico necesario para sustentar a sus familias. Silvia Escóbar concluye en que mientras el desempleo, la precariedad laboral, las bajas remuneraciones y la discriminación de las mujeres en el acceso a los empleos de mejor calidad sigan dominando el funcionamiento de los mercados laborales en el país, los flujos migratorios irán en aumento, con un peso mayor en la emigración de las mujeres. Las consecuencias ya son visibles y amenazan el desarrollo y bienestar en nuestra propia sociedad, de no mediar políticas estatales que velen por la mejora de la producción, la productividad, la distribución de la riqueza y los ingresos en el país.

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