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FM Bolivia • Bolivia no logra autoabastecerse de alimentos, pese a esfuerzos

La Paz, 28 de nov. A pesar de haber incrementado la superficie cultivada y los volúmenes de producción de alimentos, el Gobierno no logra aún el autoabastecimiento para el mercado interno. El CEDLA y el IBCE coinciden en que se logró la seguridad alimentaria, pero no la soberanía alimentaria.

La seguridad alimentaria se refiere a la suficiente oferta de alimentos en un país en base a una producción que puede ser o no propia. La soberanía alimentaria se relaciona con el autoabastecimiento y la facultad del Estado para definir políticas que incluyan la protección de su mercado y de su producción frente a la importación.

El viceministro de Desarrollo Rural y Agropecuario, Víctor Hugo Vásquez, informó a La Razón que “existe una seguridad alimentaria plena en el tema de producción y abastecimiento de alimentos”. Sin embargo, admitió que las políticas que están orientadas a la obtención de la soberanía alimentaria recién se comenzarán a aplicar “desde el próximo año”.

Según el investigador del Centro de Estudios para el Desarrollo Laboral y Agrario (CEDLA), Enrique Ormachea, las políticas del Gobierno “sólo están orientadas” a obtener la seguridad alimentaria a base de la pequeña producción campesina.

Por otro lado, la soberanía alimentaria “no se puede aplicar —ni siquiera teóricamente—, porque en este momento la producción agrícola capitalista (que incluye mano de obra asalariada y mecanización) es superior en términos de productividad a la pequeña producción parcelaria de las comunidades campesinas”.

Para el gerente general del Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE), Gary Rodríguez, “pese a que la población boliviana ha ido creciendo, la frontera agrícola prácticamente no se ha incrementado en los últimos años” (ver infografía). Esta situación, agregó, convierte a Bolivia “en dependiente de las dádivas y las importaciones desde el extranjero”.

Avances. Según el Plan Nacional de Desarrollo, la implementación de políticas de soberanía alimentaria en el país debe considerar la ampliación de cobertura de riego, desarrollo tecnológico de la producción agraria y transformación de la estructura y tenencia de tierras, entre otros.

“Antes, sólo se trabajaba con los empresarios de la agroindustria y no se valoraba a los pequeños productores”, explicó Vásquez. Sin embargo, ni la Empresa de Apoyo a la Producción de Alimentos (Emapa) ni el Banco de Desarrollo Productivo (BDP) “alcanzaron sus objetivos”, admitió.

Según datos oficiales, en las últimas tres campañas agrícolas, Emapa habría apoyado a 8.613 pequeños productores de maíz, arroz y soya, lo que significaría el 1,9% de su población meta. Asimismo, al primer semestre de 2009, sólo el 15,01% de la cartera del BDP estaba comprometida con proyectos agropecuarios. Esta cifra representa el 7,1% del total de la cartera sectorial del sistema financiero nacional, precisó Ormachea.

Se demanda 9,9 MM de t de comida

La producción de alimentos este año estará cerca de los 12 millones (MM) de toneladas (t), informó el viceministro de Desarrollo Rural y Agropecuario, Víctor Hugo Vásquez. De esa cantidad, se estima que 507.000 t se destinen a la exportación y un promedio de 1,5 millones de t son almacenadas como previsión. El resto (9,99 millones de t) se comercializan en el mercado interno, precisó. El 55% del total de las hectáreas cultivadas corresponden a la producción agroindustrial y el otro 45% a la comunitaria.

El país importa el 57% del trigo que necesita el mercado

Aunque la cifra ha disminuido en los últimos años, Bolivia importa actualmente el 57% de la producción de trigo necesaria para el mercado interno. Sin embargo, el Gobierno prevé producir el 85% de la demanda total de trigo en el país hasta el 2014.

Así lo informó el viceministro de Desarrollo Rural y Agropecuario, Víctor Vásquez, a tiempo de recordar que el 2005 el país producía el 20% de la demanda de trigo. “Al 2010, estamos con el 43 por ciento de la producción de trigo; al 2014, queremos llegar por lo menos al 85 por ciento”, expresó.

Según el gerente general del Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE), Gary Rodríguez, el Gobierno “ha empezado a sustituir exitosamente (las) importaciones de trigo al incrementar la producción de este cereal en el país. Sin embargo, durante los últimos años empezamos a tener problemas (productivos) primero con el maíz y ahora con el azúcar”. Esta situación fue ocasionada porque las políticas adoptadas “no fueron las más adecuadas”, agregó.

La fijación de un precio tope de venta, la prohibición de la exportación y la libre importación de estos productos “desalentaron” a los productores para seguir cultivando a la escala necesaria, dijo. Para Vásquez, “lo fundamental” es seguir implementando incentivos a la producción.

‘Se importa a precios altos’
El Gobierno fijó un precio bajo (Bs 4,30 el kilo) para la venta del azúcar en el mercado interno. Esta situación incentivó la especulación en el mercado interno y la salida ilegal del producto al exterior; por ambas razones ahora se importa el endulzante a precios elevados y se procede a su venta a precios subsidiados, “favoreciendo, en realidad, a productores extranjeros a quienes se les transfiere divisas del país”, aseguró el gerente del IBCE, Gary Rodríguez.

Creció en 8% en cinco años
Los volúmenes de producción de maíz en los últimos cinco años sólo se incrementó en un 8,4%; en comparación a la producción de caña de azúcar aumentó en un 69%, según datos proporcionados por el CEDLA. La baja productividad del maíz afectó a las empresas avícolas del país y ocasionó el desabastecimiento de esta carne en el mercado interno, por lo que el Gobierno se vio forzado a permitir la importación de este producto desde Brasil.

Un producto de exportación
Actualmente, el 80% de la producción de soja se destina a la exportación, lo que demuestra el éxito de la inversión que realizaron anteriores gobiernos, así como entidades internacionales en la promoción de productos no tradicionales. Sin embargo, del 2005 al 2009 el sector sólo creció en 0,2%, según datos preliminares del CEDLA. Entre el 2005-2006 se produjeron 1.608.728 toneladas, mientras que entre el 2008-2009 se alcanzaron 1.615.655 toneladas.

‘Su producción crece más’
“Hasta hace muy poco tiempo atrás, la quinua no tenía importancia en el mercado internacional. Actualmente, el mundo ha comenzado a demandar quinua y ésta se ha convertido en uno de los cultivos con mayor crecimiento en el Altiplano. Su producción está entrando a importantes procesos de transformación que incluyen la implementación de maquinaria y trabajo asalariado”, manifestó el investigador del CEDLA, Enrique Ormachea.

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