Certificación de reservas condiciona la negociación con Brasil

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Certificación de reservas condiciona la negociación con Brasil

Jesús Cantín/El Nacional
El año 2019 vuelve a irrumpir con fuerza en el escenario geoestratégico boliviano y por qué no, en la campaña electoral. Después de cinco años sin conocer la certificación de reservas hidrocarburíferas,  el 22 de julio la consultora canadiense GLJ Consultants entregó sus resultados. Según GLJ, las reservas suman 10,45 Trillones de Pies Cúbicos a 31 de diciembre de 2013, es decir, apenas medio TCF más que lo que certificó la consultora Ryder Scott en 2009.
Bolivia consume actualmente cerca de 1 TCF anual entre el consumo interno y los compromisos de exportación, es decir, las perspectivas no son positivas.
El resultado constata  el fracaso de las tareas de exploración, que YPFB no realiza de manera directa a pesar de haberse situado entre las 20 petroleras que más utilidades facturan en el continente, con cerca de 5.000 millones de dólares. Además, pone en entredicho la negociación para ampliar el contrato GSA de exportación a Brasil, que actualmente provee 31,5 millones de metros cúbicos día y cuya vigencia fenece en 2019. El contrato con Brasil, que se honra desde los pozos tarijeños de San Alberto y San Antonio, es responsable de más de la mitad de los ingresos del país y también de las regalías departamentales.
La otra incertidumbre se sitúa sobre los proyectos de industrialización de tamaño considerable, es decir los de etileno y propileno que se construirán en el Chaco tarijeño. El presidente Carlos Villegas comprometió en la Cumbre de la Agenda 2025 celebrada en Tarija en 2013, establecer una reserva estratégica de gas para que estos proyectos funcionen aunque sea a menor dimensión separando sólo las propiedades del gas que se destine al mercado interno.
Qué hacer con el contrato con Brasil y como incentivar la exploración o el papel que YPFB debe jugar en el mismo son preguntas clave para el país que sin embargo no aparecen concretadas en los programas electorales de los partidos que aspiran a gobernar el país.
¿Qué pasó en los últimos cinco años?
Desde enero de 2010 hasta enero de 2014 ha crecido exponencialmente la capacidad de “producción” de gas en el país, a casi 65 millones de metros cúbicos día. Entre otras inversiones, se ha completado un nuevo tren en San Antonio y Margarita Fase 3, que contemplaba el pozo X-6, mismo que se ha situado entre los primeros del continente, según información de YPFB.
Bolivia consume apenas diez millones de metros cúbicos de gas por día, y exporta a Brasil 31,5 y a Argentina 14,7, por lo que la capacidad de producción es muy superior. Sin embargo, mientras la producción crece, la exploración no ha tenido buenos resultados y los datos oficiales desconocen los resultados que se han ido avanzando en los diferentes boletines de la institución.
Horizonte 2019
El contrato con Brasil pasa por ser uno de los pilares fundamentales de la economía boliviana, y tras una década sin poder cambiar la matriz, pocas fuerzas políticas se plantean renunciar a una ampliación que los brasileros  aspiran a lograr, además, con los precios a la baja.
En una entrevista anterior de este medio con Samuel Doria Medina, el cementero y candidato a la presidencia consideró necesaria la renovación del contrato. En la misma posición se pronunciaron en diferentes ocasiones tanto el presidente de YPFB, Carlos Villegas, como el vicepresidente del Estado, Álvaro García Linera, quien además precisó que no se admitirían presiones para cambiar la fórmula de cálculo del precio a la baja.
Hoy Brasil paga aproximadamente 10 dólares por millón de BTU, una cantidad inferior a lo que paga Argentina, pero con un volumen mucho mayor. Brasil ha anunciado un megaproyecto en aguas profundas, el Presal. Sin embargo, la inversión es a largo plazo, por lo que seguirá comprando gas boliviano. Además, Brasil ha construido un emporio petroquímico y termoeléctrico al otro lado de la frontera boliviana, que tiene por objeto alimentarse de ese gas que hoy llega hasta San Pablo, la capital industrial brasilera.
El experto y ex ministro de Hidrocarburos en 2006, Andrés Soliz Rada, ha pedido una profunda evaluación del impacto del contrato antes de dar por hecha su renovación.
Las negociaciones están en marcha, aunque el propio Villegas ha jugado al despiste, asegurando que no se hablará de nada hasta 2015. De momento, unos y otros muestran sus cartas lentamente. Bolivia ya ha mostrado que no vamos sobrados de reservas, por lo que el gas que se venda, si se vende, no será barato. Además, es un aviso también a Petrobras, operador de los grandes campos que honran su contrato desde Bolivia, para que se aplique.
Quien necesita más de quien está en juego; Brasil exhibe el Presal, Bolivia sus proyectos de industrialización y hasta Chile y Perú se muestran como opciones para dar salidas alternativas al gas, bien por venta directa, bien por otro proyecto de GNL que recientemente propuso Ollanta Humala.
La clave de industrializar
“Los recursos se multiplicarán por 4”, asegura continuamente el vicepresidente Álvaro García Linera en relación a los proyectos de industrialización boliviana. Y es que los proyectos de Urea y Amoníaco en el Chapare, a partir de la planta separadora menor de Río Grande, pero sobre todo los de Etileno y Propileno que se instalarán en el Gran Chaco son la apuesta por el desarrollo y la industrialización. Dimensionar el proyecto es tarea también del gerente de la Empresa Boliviana de Industrialización de los Hidrocarburos (EBIH), Amado Montes, quien considera que desde el polo industrial del Gran Chaco (descartando así diseminar las plantas en el territorio) se abastecerá de materia prima al corazón del continente.
El Gobierno estudia invertir cerca de 5.000 millones de dólares en este proyecto, más de 40.000 en Yacimientos hasta 2025, que requieren de una corriente continua de gas para trabajar.
El horizonte de la industrialización del polipropileno y el polietileno está fijado entre 2018 y 2022. Para entonces, elevar las reservas y garantizar unos mercados continuos para el gas seco es una prioridad de Estado.
Los datos:
–         Bolivia y Brasil esconden sus cartas para renovar el contrato de exportación que vence en 2019.
–         Entre 2018 y 2022 Bolivia dará el salto a la industrialización de los hidrocarburos en forma de plásticos.
LA CIFRA:
10,45 trillones de pies cúbicos de gas son las reservas probadas de gas con las que cuenta el país.
El apunte:
¿Cambiar las reglas de la exploración?
La legislación boliviana hace de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) dueña de toda la cadena de hidrocarburos, sin embargo, los gestores se encuentran con limitaciones a la hora de afrontar la exploración de áreas hidrocarburíferas de forma unilateral.
Los contratos de servicios obligan a las empresas a ejecutar la exploración asumiendo el riesgo, y en caso de resultar positiva, YPFB reconoce los gastos incurridos a partir de la siguiente fase, sin embargo, de no darse éxito en la misión, la empresa corre con las pérdidas.
La fórmula no ha dado éxitos y las empresas que operan en Bolivia muestran reticencias, sin embargo, ninguno de los partidos aspirantes a la presidencia llevan una propuesta alternativa concreta para incentivar la exploración a lo que actualmente se hace.
NOTA DE APOYO 1.-
El reto de la exploración
Jesús Cantín/El Nacional
Para este año, según los datos de YPFB, se tiene previsto invertir 466 millones de dólares en exploración: para 22 pozos exploratorios, 14 sísmicas, dos magnetotelúricas, 13 nuevos prospectos exploratorios y se van a activar cuatro áreas nuevas que ya fueron protocolizadas.
En total se tienen 42 áreas para la exploración y unas que están protocolizadas y otras en gestión de contratos.
YPFB Corporación ha desarrollado inversiones en perforación exploratoria, como Petroandina que ha perforado Timboy. En el mes de julio se procederá a desarrollar Lliquimuni, Iñiguazu, y en 2015 Iñau. YPFB Andina tiene proyectado perforar Sararenda y Palacios Norte. YPFB Chaco tiene planificado desarrollar Caigua, Dorado Oeste, Izarzama y San Miguel. “Son más de 20 áreas que YPFB está desarrollando para la exploración”, dijo Sánchez.
Y además, las empresas privadas que tienen compromisos de exploración son: Gazprom en el bloque Acero; BG en Huacareta. Petrobras tiene varias áreas que están en aprobación, como son Cedro, San Telmo, Sunchal y Astillero. Pluspetrol tiene Arenales, Cupecito, Tajibos, Cedro. Repsol está explorando al norte y sur de Margarita y Huacaya.
Lo cierto es que algunos de los proyectos se vienen arrastrando desde hace una década sin resultados contundentes. Hasta la fecha tampoco hay ninguna iniciativa para que YPFB asuma la responsabilidad de explorar de forma directa, tampoco en los programas electorales de los candidatos.
Para ver la página de origen haga click aquí

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