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Página Siete • La calidad del empleo en Bolivia • 29/10/2014

Con todo y las buenas nuevas de la economía boliviana, existen aspectos que continúan preocupando, no sólo a los analistas, sino a los ciudadanos. Uno de ellos  es el del empleo, pero no el índice de ocupabilidad sino el empleo formal y, más específicamente la calidad de este empleo.

Las características de la economía boliviana obligan a este esfuerzo: más del 60% de la población vive del trabajo informal (cuentapropismo, contrabando, etéc), de manera que las bajas cifras del desempleo se esconden en esta realidad. Por otro lado, otro porcentaje de la población trabaja en condiciones de subempleo, con condiciones de trabajo y salarios precarios  y con una alta inestabilidad laboral.

Esta situación se exacerba en el caso de los jóvenes. Según un reporte de Página Siete, mientras más jóvenes egresan cada año de las universidades (es decir se  incorporan al mercado profesional), es más difícil que éstos consigan un empleo acorde con su formación y mucho menos con un salario digno y con respeto a sus derechos laborales. «Se está subutilizando las capacidades de formación de los (jóvenes) profesionales”, sostuvo Bruno Rojas, del CEDLA, haciendo referencia a que el mercado laboral demanda personas con menor calificación, mientras que el espacio para el desarrollo profesional es cada vez más complejo y con peores condiciones.

Como lo testimonia el reportaje de Página Siete, son muchos los profesionales jóvenes bolivianos que se enfrentan con dificultades para ingresar al mercado laboral: pocas plazas para jóvenes, reticencias para contratarlos, bajos salarios y vulneración de sus derechos laborales, son algunas de las realidades con las que confrontan. La mayor parte de los jóvenes trabajadores bolivianos tiene un empleo precario: en sectores informales el 61% (servicios, comercio), y en el rubro de la producción, el 17%. Además, no gozan de beneficios sociales ni de estabilidad. Según el CEDLA, el empleo precario subió del 22% al 57,5% entre 2001 y 2011. Asimismo, el empleo eventual se incrementó del 30% al 47%. En otras palabras, el mercado demanda empleados con menor calificación -vendedores, promotores, etc-, o en el área de servicios, no así en profesiones o áreas técnicas.

Por otro lado, Fundempresa informó que el 92% de establecimientos económicos a 2013 son micros y pequeñas empresas. Eso quiere decir que el Estado delegó la formación de empleos a la iniciativa de las personas y no definió políticas públicas para crear más fuentes laborales.

Es una tarea pendiente el análisis de esta situación. No se puede hablar de mejores condiciones de vida sino es a través de la calidad del empleo de la gente.

Mientras más jóvenes egresan cada año de las universidades (se  incorporan al mercado profesional), es más difícil que éstos consigan un empleo.

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