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La Época • Sobre el empleo y algunas características persistentes del neoliberalismo

Carlos Moldiz

¿Qué significó la promulgación del decreto 21060 para millones de trabajadores bolivianos en 1985? Alargamiento de los horarios de trabajo, reducción de los sueldos, precarización de las condiciones de trabajo o simplemente despidos masivos suavemente anunciados por el gobierno como “relocalizaciones”. ¿Qué significó para esas mismas masas la llegada de un campesino indígena a la presidencia del país? El estudio de las estadísticas hechas por el CEDLA parece indicar que aún queda mucho por superar el neoliberalismo, a pesar de que el Estado es uno de los actores más importantes de la economía desde enero de 2006.

De acuerdo al Instituto Nacional de Estadística (INE), hasta el primer trimestre de este año un 42% de la población entre 20 o 29 años sobre el valor absoluto se encontraba desocupada, un 21% de la población entre 30 y 39 años y un 11% de aquellos entre los 40 y 49 años, sobre el valor absoluto. Esta tendencia que viene de gobiernos anteriores se ha perpetuado durante el último y el año 2009 el Centro de Estudios para el Desarrollo Laboral y Agrario (CEDLA) señaló en un informe 1 que la tasa de desempleo abierto se elevó 11% respecto al año pasado, significando que 202.336 mil personas pasaron a engrosar las filas de desocupados.

Una tendencia preocupante, si se toma en cuenta que entre 2008 y 2009 la economía boliviana generó empleos a un ritmo de 4.8% anual, mientras la destrucción de los mismos fue de 8.9 %, lo que quiere decir que entre estos dos años más de 74 mil personas perdieron su trabajo solo en las principales ciudades del país: La Paz, Santa Cruz, Cochabamba y Oruro.

El estudio del CEDLA indica que, “esta pérdida se traduce en cifras absolutas de la siguiente manera: 25.000 en el comercio, 16.000 en la industria, otros 13.000 en transporte y comunicaciones y cerca de 10.000 en la construcción. En los servicios, el número de empleos perdidos fue el más bajo con 8.611, por el peso que tiene en este sector el empleo en la administración pública”

Una descripción del desocupado

Sentados durante horas, decenas de personas esperan en las oficinas de la Bolsa de Empleo, ubicada en el centro de la ciudad de La Paz, a que algún aviso pase por la pantalla de la pared y que los libere de su desesperada situación. Entre estas personas se encuentra Osvaldo Javier, de 58 años, quién lleva viniendo a este lugar durante casi dos meses y aún se siente optimista respecto a sus posibilidades. “Yo solía manejar un taxi”, cuenta, “acá suelo encontrar buenos trabajos, a veces de obrero trabajo, otras espero en la calle y arreglo ventanas, pero me gustaría volver a manejar un taxi, creo que voy a manejar de nuevo un taxi”, repite.

De acuerdo al INE 24% de los desocupados lleva buscando trabajo entre 7 y 12 meses.

Hasta el primer trimestre de este año el 41 % de estas personas se identificaban a sí mismas con algún pueblo indígena originario, mientras el 58 % no lo hacía, según datos del INE. Osvaldo está entre las últimas personas, tal como las dos señoras sentadas a su lado, una sosteniendo a su hija de pocos meses de edad, la otra vigilando a dos pequeños niños que juegan y corren por la habitación.

María Suxo y Susana Quispe llevan esperando en esta oficina por casi tanto tiempo como Osvaldo. La primera tuvo que dejar su empleo en el Gobierno Municipal luego que diera a luz a Patricia, su primera hija, y la segunda perdió el empleo de sirvienta luego de que su empleador dejara el país. Ambas están casadas pero solo el esposo de María trabaja, mientras Susana debe mantenerse a ella misma y a sus hijos, pues es viuda.

En 2009, de acuerdo al INE, la población femenina desocupada de entre 30 y 39 años de edad es de 25% respecto al valor absoluto, de estas 13% es el sostén de su hogar.

Aunque aquel día la mayoría de las personas esperando encontrar un empleo en ese lugar tenían un nivel de educación primario, las estadísticas señalan que hasta el primer trimestre de este año el 29% de la población desempleada había llegado al nivel secundario de educación y un 49% tenía estudios universitarios.

Condiciones de trabajo y explotación laboral

A principios de mayo de este año se dieron una serie de protestas de varios sectores asalariados que demandaban un incremento salarial mayor al 5% ofrecido por el Gobierno y que en los hechos significaba 32 Bs más. Uno de los argumentos esgrimidos por los movilizados era de que tal aumento era insustancial pues el Salario Mínimo Nacional (SMN) no tenia suficiente poder adquisitivo como para cubrir la Canasta Normativa de Alimentos (CNA).

Una artículo de Carlos Arze Vargas 3, investigador del CEDLA, corrobora aquel reclamo de los trabajadores sosteniendo que aunque nominalmente el SMN ha aumentado a un ritmo de aproximadamente 10% por año durante la primera gestión del presidente Evo Morales, su poder adquisitivo aumentó anualmente solo un 1.8% mientras el Producto Interno Bruto real (PIB) evolucionó a un ritmo de 4.72%, queriendo decir que la productividad aumentó más en relación al salario gracias a una explotación más intensa de la fuerza de trabajo.

De acuerdo al economista los 647 Bs. del SMN solo cubren el 46% de la CNA —estimada en un precio de 1.407,41 Bs—, resultando insuficiente para renovar la fuerza de trabajo gastada por el empleado.

Al mismo tiempo, mientras los trabajadores se apropian menos del 24% del ingreso de las empresas, la ganancia empresarial llegó a abarcar el 55% de ese total, lo que quiere decir que la mayor parte de los ingresos que produce el aumento de la productividad por la más intensa explotación del trabajador son apropiados por empresarios. De acuerdo a Arze Vargas si el SMN aumentara el poder adquisitivo no afectaría seriamente la ganancia de estos últimos. “De alcanzar el salario esos valores, vale aclararlo, no significa que los trabajadores estarían obteniendo un valor —como fracción del precio de la producción— que elimine la ganancia de su empleador capitalista, sólo representa parte de su costo, que entra a formar parte del precio del producto junto a todos los costos de los otros insumos”, explica en su investigación.

Así, otra publicación del CEDLA 4 indica que entre 2008 y 2009, “los ocupados sujetos a contrato por tiempo indefinido o con empleo estable siguen siendo apenas algo más de la mitad, llegando al 52% con una variación mínima respecto a 2008 (51,3). Este porcentaje es menor al promedio en el sector semiempresarial con el 41,7% y empresarial con 50,1%. Mientras tanto, en el sector estatal la proporción de ocupados permanentes disminuye del 77,5% al 74,8%”.

De acuerdo al INE 5 el 23% de los ocupados corresponde al sector público, mientras el 72% al sector privado y solo un 4.86% a Agencias de cooperación. ONGs u otros.
Sector informal

En La Paz, cerca de los mercados de comestibles o en las avenidas de zonas periféricas, decenas de hombres abrigados con chaquetas de cuero negras o cafés esperan a que alguna persona pregunte por un plomero, un cerrajero, un obrero, un electricista o simplemente por alguien que coloque vidrios a las ventanas. Cuando llega el momento esperado la persona que solicita cualquiera de estos servicios se ve acorralada por un enjambre de brazos que se extienden y tratan de tocarle el hombro. Así, mientras la destrucción de empleos continúa su ritmo en el sector privado, aquel espacio de incertidumbre caracterizado por la falta de beneficios sociales y los ingresos discontinuos llamado “sector informal” sigue creciendo.

De acuerdo al estudio del CEDLA, en 2009 el sector informal llevaba el peso del 62% de los empleos en las ciudades, del cual 42% al sector “familiar” y 20% al sector “semi empresarial”. Este sector actualmente representa, de acuerdo al INE, a poco más del 38% de la población ocupada a nivel nacional y engloba a aquellos trabajadores que se identifican a sí mismos como “trabajadores por cuanta propia”, “semi empresarios” o a “empleados del hogar” 2.

Usualmente los “trabajadores por cuanta propia”, plomeros, electricistas y demás, suelen tener como ambiente de trabajo la calle, donde venden sus productos o sus servicios. En el caso de las “trabajadoras del hogar” sus condiciones pueden variar. En el caso de las que trabajan bajo la forma “cama adentro” estas viven en las casas de sus empleadores donde se desempeñan como cocineras o personal de limpieza, usualmente recibiendo una porción de comida durante el desayudo, almuerzo y cena, además de un pago que oscila entre los 600 Bs. y 1500 Bs., remuneración similar a las trabajadores “cama afuera”, cuyo horario suele estar entre las 6 y 8 horas diarias. Estas personas suelen ofrecer sus servicios en periódicos y otros anuncios.

Otra situación es la de empleados de algunas grandes empresas transnacionales como la cadena internacional de hamburguesas “Burger King”, cuyos trabajadores no tienen derecho a sindicalizarse pero que gozan de seguro médico. Los horarios de trabajo en estos casos pueden llegar usualmente hasta diez horas diarias por una remuneración entre 600 Bs. y 1200 Bs.

Lo que queda por hacer, inestabilidad laboral y la esencia del sistema

En lo que va del gobierno del Presidente Evo Morales se ha nacionalizado el petróleo, que si bien han aumentado los ingresos para el Estado, sin los cuales no sería posible una política de redistribución por la vía de varios bonos, en materia de empleo es una industria que no genera nuevas fuentes de trabajo. Los nuevos proyectos, como la fábrica de cartón y papel, y otras iniciativas estatales se presentan como interesantes frente al pasado pero insuficientes para encarar el drama de la desocupación. Entretanto, la transformación productiva es más una buena meta que una realidad.

El gobierno también ha derogado el artículo 55 del decreto supremo 21060, pero todavía se mantiene la flexibilidad laboral. Los trabajadores esperan que las nuevas leyes sociales que la Asamblea Legislativa Plurinacional se dispone a aprobar este año apunten a modificar esa dura realidad.

De acuerdo a las estadísticas del INE, la mayor parte de los desocupados proviene del sector privado, siendo el 59.43% de todos los desocupados a nivel nacional durante el último trimestre. Este indicador sumado a la forma en la que se apropian de las ganancias de una empresa los trabajadores y los empresarios, más la poca estabilidad laboral ofrecida principalmente por este sector señalan que los niveles de flexibilización laboral se han mantenido constantes durante los últimos años, a pesar de ser una tendencia arrastrada por otros gobiernos.

Entrevistado por La Época, el investigador Carlos Arze Vargas indicó a la luz de los datos que, “el sistema capitalista goza de buena salud pues continua generando mayores ganancias para el capital sobre la base de mayor explotación (…) el Gobierno, al mantener una política restrictiva para el salario y al seguir las mismas pautas de anteriores gobiernos neoliberales lo que hace es contribuir a la continuidad de este sistema”.

¿Qué significa todo esto a los ojos de los trabajadores? Pedro Montes, Ejecutivo de la Central Obrera Boliviana (COB), instancia máxima sindical que fue el motor de las últimas movilizaciones por un aumento salarial mayor al 5% y protagonista de algunos grandes eventos históricos desde finales del siglo XX, respondió a algunas preguntas planteadas por este medio mientras salía de la presidencia el último jueves luego de una reunión para discutir aparentemente la Ley de Pensiones.

“Nosotros somos menos teóricos y más operativos, por ejemplo en el Distrito de Huanuni solía haber 800 trabajadores, ahora somos 5 mil, y también estamos peleando por la reactivación del aparato productivo, para reabrir aquellas minas cerradas e industrializar el campo y todo eso significa un proceso cuya dirección seguiremos”, respondió luego de señalarle la persistencia de algunas características del régimen neoliberal en estos días.

¿Cuánto se debe esperar para superar el neoliberalismo? “Al neoliberalismo no hay que superarlo, hay que enterrarlo”, respondió, “en primer lugar ya hemos expulsado al muchachito del imperio y del neoliberalismo, Gonzalo Sánchez de Lozada, algo que le costó mucho al pueblo boliviano y esto hay que seguir viéndolo y afrontándolo con políticas de orden estructural”, concluyó.

1    CEDLA, Boletín Control Ciudadano Nº 14, Diciembre de 2009
2    INE, www.ine.gov.bo:8081/etePortal/Default.aspx?t=1, categoría ocupacional de la población ocupada por trimestre
3    CEDLA, Carlos Arze Vargas, El aumento salarial del “vivir bien”
4    CEDLA, Desempleo, precariedad y desprotección sindical: Las tres tendencias dominantes en el año 2009
5    INE, Encuesta trimestral de empleo, BOLIVIA: TIPO DE ADMINISTRACIÓN DE LA ACTIVIDAD PRINCIPAL DE LA POBLACIÓN OCUPADA POR SEXO Y TRIMESTRE.

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