Jornada • 20% más rico de los trabajadores recibe 58% de ingresos laborales

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Jornada • 20% más rico de los trabajadores recibe 58% de ingresos laborales

Bolivia es uno de los países más desiguales de la región, donde el quintil (20%) más rico se apropia del 58,5% de la masa total de ingresos frente a 3,7% al que acceden los del otro extremo, situación relacionada con la mayor o menor calificación de los trabajadores y el sector donde se ocupan (formal o informal), entre otros factores. A pesar de algunos avances, las mujeres siguen siendo relegadas y discriminadas en el mercado laboral boliviano.
El abaratamiento de la fuerza de trabajo, continúa siendo la estrategia utilizada para ganar competitividad, según el más reciente estudio sobre salarios e ingresos laborales del Centro de Estudios para el Desarrollo Laboral y Agrario (CEDLA)1.

Reafirmando el rasgo estructural característico de un patrón de acumulación que concentra la riqueza y el ingreso, el más reciente estudio del CEDLA sobre salarios e ingresos del trabajo en los principales centros urbanos de Bolivia evidencia que el 2008 esta desigualdad distributiva lleva a que el 20% más rico reciba 14 veces más que el 20% pobre. Esta cifra es más alta en Santa Cruz (30 veces) y La Paz (18), se reduce en Cochabamba y Potosí (12) y es baja en El Alto (4 veces), por la concentración de sus ocupados en los puestos de trabajo menos calificados.

El quintil (20%) más rico de la población trabajadora masculina gana hasta 30 veces más que el quintil más pobre. Este segmento se apropia del 58,5% de la masa total de ingresos laborales, frente al 3,8% que retienen los del otro extremo. Si bien no tan pronunciada, esta asimetría también se presenta entre las mujeres, donde la relación desigual es de seis veces entre quienes ganan más y menos (47,1% y 7,7%, respectivamente).

Sobre este escenario de desigualdad estructural, se suma la diferencia de género: el estudio muestra que los hombres, que representan el 56,5% de la población ocupada, reciben el 67,8% de la masa global de ingresos del trabajo, en tanto que las mujeres, el restante 43,5% de los ocupados, solamente se apropian del 32,2% de los ingresos; es decir, la masa de ingresos que queda en manos de las mujeres ni siquiera llega a la mitad (47,3%) de la que retienen los hombres. Así, Bolivia aparece como uno de los países con los mayores niveles de desigualdad del ingreso de la región, resultado de una distribución funcional del ingreso que favorece cada vez más al capital y de la creciente diferenciación salarial entre los trabajadores calificados y no calificados.

La calificación sí marca la diferencia

Pero las desigualdades se extienden más allá. Por ejemplo, tomando como indicador a la mediana del ingreso horario2, se tendrá que el nivel del ingreso por hora trabajada (Y/H) para el 2008 en las principales ciudades del país marca una profunda brecha de ingresos entre los trabajadores calificados y los no calificados.

Así, quienes ocupan puestos de trabajo que demandan menores calificaciones para su desempeño (trabajadores de los servicios y operarios no calificados), tienen una mediana de Y/H de Bs 3,4; cuatro veces por debajo del que obtienen los más calificados (directivos y gerentes), que alcanzan una mediana de Bs 12,5. Los trabajadores semicalificados (empleados y funcionarios administrativos) están más emparentados con los no calificados, en una posición que podría denominarse intermedia con un ancla hacia abajo (Bs 6,1), mientras se mantienen las brechas en contra de las mujeres.

Según actividad económica, tanto en el total así como entre los hombres y las mujeres, los ingresos más bajos se encuentran en la industria manufacturera, donde la mitad de los ocupados obtiene por debajo de Bs 3,9 por hora, situación que se repite en todas las ciudades.

A poca distancia se encuentra el comercio, donde la mediana llega solamente a Bs 4,2 la hora, presentándose un caso extremo en El Alto: Bs 2,6. El persistente aumento en el número de trabajadores independientes que ingresan a esta actividad para trabajar con muy poco capital, evitando caer en el desempleo, explica en gran medida esta situación.

A su vez, la construcción y el transporte son sectores conformados por la fuerza laboral menos calificada, generalmente remunerada a destajo y sin ningún beneficio adicional al salario, lo que redunda en los bajos ingresos que obtienen por su trabajo, con una mediana igual a Bs 4,6.

En contraste, en todas las ciudades los trabajadores de los servicios (administración pública, servicios sociales y comunales) y otras ramas –sector financiero y servicios prestados a las empresas, principalmente– obtienen las mejores remuneraciones por hora (Bs 7,4).

Ser obrero es muy pesado

Según la posición ocupacional los obreros, los trabajadores por cuenta propia y los/as empleados/as del servicio doméstico son los que tienen las remuneraciones más bajas por hora.

De hecho, la dependencia personal de las trabajadoras del hogar respecto de sus empleadores es tan fuerte que se establece una relación casi servil que lleva a la extensión de las jornadas laborales más allá de la horas normativas. Como resultado, la mediana de Y/H de este grupo apenas llega a Bs 3,1.

De igual modo, dado el peso de los obreros en la industria manufacturera y la construcción, no resulta sorprendente que constituyan uno de los grupos que percibe el salario por hora más bajo entre la población ocupada (Bs 4,2), similar al que obtienen los trabajadores por cuenta propia, esto se repite para los obreros (Bs 4,4) y las obreras (Bs 2,5).

Este es un claro reflejo del predominio y continuidad de las estrategias de competitividad basadas en la reducción de costos laborales antes que en la mejora de la productividad. Así, la temporalidad, la subcontratación a través de terceros, el pago a destajo, su débil o ninguna organización sindical son, entre otros, factores que explican la posición que los obreros/as han pasado a ocupar en la estructura salarial. Actualmente representan el 35% de la población ocupada en las ciudades consideradas y, por lo tanto, su bajo nivel de ingresos repercute sobre el rezago general que muestran los salarios en el país.

El Y/H de los trabajadores por cuenta propia se iguala al de los obreros cuando se toma como indicador a la mediana (Bs 4,2), en cambio el promedio se ubica por encima (Bs 7,4) del que obtienen los obreros (Bs 5,2).

Comparativamente, los grupos que obtienen los salarios e ingresos por hora muy superiores al promedio general son los profesionales independientes (Bs 12,5). Los empleados tienen una mediana de Y/H que equivale apenas a la mitad (Bs 6,3), es decir, una mejor posición ocupacional entre los asalariados no siempre les garantiza mejores remuneraciones.

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