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Eforo • Tiempos oscuros

Movilizaciones, paros, ayunos, bloqueo de caminos por una procesadora de cítricos, en un lugar donde ese cultivo han sido desplazado por las plantaciones de hola de coca, anuncio de huelga general indefinida, enfrentamientos con los efectivos policiales y todo por el exiguo incremento de 5% el salario nominal de los trabajadores.  ¡También había tenido fuerzas represivas el socialismo del siglo XXI!

Oscuros tiempos, por el nada claro incremento salarial que el gobierno justifica,  respaldado en el índice inflacionario del 0,26% para el 2009. Pero no hay inventor que no salga trasquilado con su invento, pues el Centro de Estudios para el Desarrollo Laboral y Agrario (CEDLA) cuestiona el método que el gobierno emplea para establecer aquel índice inflacionario, ya que no se corresponde con datos oficiales que maneja el Instituto Nacional de Estadística (INE).  Esos datos indican que entre el período 2006 y 2009, la Canasta Básica Familiar (CBF) del trabajador tuvo un incremento nominal de Bs. 2.118 a Bs. 3.578, lo que significa un 69% de aumento acumulado.

Es decir, que no vale el argumento de que los tan publicitados ‘bonos’ ayudan a los sectores populares a paliar su pobreza, ni que estos sean un arma de lucha efectiva y eficaz contra ese flagelo, el principal  de Bolivia. En los hechos, la impostura obliga al gobierno a callar lo que es una verdad de Perogrullo: ¡se está amparando en el contundente argumento neoliberal de garantizar la estabilidad macroeconómica! Tanto berrinche contra el capitalismo, tanto ‘tiempo de cambio’ a favor del estatismo nacionalista para terminar sacrificando a las masas que votan por el autócrata Evo Morales, en aras del salvaje neoliberalismo. Es que los ‘izquierdistas’ masistas no admiten que lo único que crea riqueza es el capital y el  trabajo productivos, aunque, dialécticamente,  también crean plusvalía, pero generan empleo. Ese empleo que no tiene 80% de la Población Económicamente Activa (PEA) y que vive de la informalidad o debe sobrevivir a ‘pan y café, según un docto viceministro de Régimen Interior

¿Qué tanto cambió Bolivia en estos cuatro años de Evo presidente ?  ¿Que Fidel Surco, Isaac Ávalos, Nemesia Achacollo, Silvia Lazarte, sólo por citar algunos nombres,  hubieran llegado a puestos de mando, que antes no era dable pensar, porque no había visibilización y empoderamiento de sectores indígenas? Sí, es un gran cambio, pero, contradictoriamente, es una pírrica victoria, pues poco ha cambiado Bolivia.  Como acertadamente señala HCF Mansilla “llama la atención, a partir de enero de 2006,  la intensificación del carácter conservador de las prácticas políticas del gobierno y de los grupos que lo apoyan. Conservador en sentido de rutinario y convencional, provinciano y pueblerino y, ante todo, autoritario, centralista, paternalista y prebendalista… con  un grado muy bajo de tolerancia con respecto a las opiniones que divergen de la mayoría ocasional.”

Por eso estamos en la oscurana que arropa la impostura gubernamental, cuando lo que necesitamos es algo de iluminación, en estos tiempos donde, más bien  “la luz de lo público, lo oscurece todo”. Así pensaban  Martín Heidegger y su aplicada alumna,  Hannah Arendt, sobre el tiempo de los totalitarismos. Casi un siglo después, siguen oscureciendo destinos.

Susana Seleme Antelo

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