Bruno Rojas Callejas • De obra en obra, de riesgo en riesgo. EL MUNDO DE LOS OBREROS DE LA CONSTRUCCIÓN

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Bruno Rojas Callejas • De obra en obra, de riesgo en riesgo. EL MUNDO DE LOS OBREROS DE LA CONSTRUCCIÓN

La construcción vive un boom en el país. Una actividad muy lucrativa para unos pocos y poco beneficiosa para los trabajadores. Si bien sus salarios se han elevado en los últimos años, cuentan con empleos temporales, no tienen seguro de salud, no aportan para su jubilación, carecen de seguridad industrial adecuada, desconocen sus derechos laborales y no cuentan con un sindicato.

La construcción experimentó un crecimiento acelerado en los últimos cinco años teniendo un importante efecto en la generación de empleos. Según la Cámara Boliviana de la Construcción (CABOCO) el ritmo de crecimiento de esta actividad habría ido en aumento hasta alcanzar el 9% el 2012[1], principalmente en el eje central del país (9,1%)[2]. Este repunte se debió al incremento de la inversión pública en la construcción de obras, la mayor liquidez y canalización de recursos del capital financiero a esta actividad, la liquidez monetaria proveniente de las exportaciones, las inversiones especulativas, las remesas de emigrantes bolivianos y la mayor demanda de viviendas por parte de grupos sociales de ingresos medios y altos, particularmente de aquellos que lucraron en el último decenio.

El auge de la construcción se sustentó en una mayor explotación de fuerza de trabajo y la mantención de la alta precariedad laboral existente en el  rubro. Como dijo un obrero entrevistado, “se gana bien, pero no tenemos derechos laborales y cualquier rato nos podemos morir”.

El empleo en la construcción

No se conoce el número total de empresas constructoras que operan en Bolivia. Según el registro de FUNDEMPRESA, a septiembre de 2012 existían 9.657 empresas constructoras legalmente establecidas, siendo el segundo rubro con mayor número de establecimientos inscritos.[3] De las empresas registradas, alrededor del 93% eran pequeñas empresas y el 7%, empresas medianas y grandes. En general, las formas de producción existentes en el rubro van desde aquellas que involucran a maestros contratistas hasta las grandes empresas con mayor nivel tecnológico y fuerza laboral.

El boom de la construcción generó gran demanda de trabajadores atrayendo por los altos salarios a migrantes rurales, cesantes de otros rubros, personas que buscaban trabajo por primera vez (mayormente jóvenes) y población femenina inactiva y desocupada. Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) para el año 2011, a nivel urbano nacional, la población total ocupada en la construcción era de 314.009 personas, de las cuales, el 63.8% eran trabajadores asalariados y el restante 36.2% no asalariados. Casi la totalidad de ocupados eran hombres (96%).

Cuadro 1. Población ocupada urbana en la construcción según categoría ocupacional y por sexo, 2011

Imagen

Fuente: Elaboración propia con base en la Encuesta de Hogares 2011 del INE

La otra cara del boom: Condiciones precarias de trabajo

Si bien un obrero de la construcción gana más que los trabajadores de rubros  como la manufactura, transporte, comercio y servicios, esta mejora económica no está acompañada de avances en las demás condiciones laborales, las que continúan iguales o más precarias que en períodos anteriores, sumadas a un bajísimo nivel de ejercicio de derechos laborales.

De acuerdo con información del CEDLA para el año 2011, en las ciudades del eje central y El Alto, 77 de cada 100 asalariados y 86 de 100 mujeres de la construcción contaban con contratos a plazo fijo y eventuales. Tomando los casos analizados en el Informe de derechos laborales 2011 – 2012 del CEDLA, en la ciudad de La Paz, tanto en el mercado de casas residenciales como en el de obras municipales se constató que gran parte de los obreros tenían empleos inestables. En el segundo, se suelen darse contratos por obra con maestros contratistas provocando mayor explotación de ayudantes y peones al intensificarse el trabajo, a cambio exclusivamente de un salario y ningún beneficio social.

A nivel urbano nacional, la jornada de trabajo semanal fue de 49.4 horas, ligeramente superior al establecido por la legislación laboral boliviana (EH, 2011, INE-BID). Sin embargo, en el mercado de obras municipales la jornada semanal supera las 60 horas debido a las exigencias que implica el cumplimiento de los plazos impuestos por la Alcaldía para las obras licitadas.

Los salarios son más altos que el promedio general, empero, esta mejora no benefició por igual a todos los trabajadores. Según información del INE, en el área urbana nacional, el salario mensual promedio fue de 2.530 bolivianos en el 2011, superior al promedio en el eje central urbano de 1.899 bolivianos; sin embargo, el promedio salarial de las mujeres fue de 1.493 bolivianos menor al de los hombres (2.573 bolivianos). Un estudio de Red Hábitat en la ciudad de La Paz corroboró esta brecha salarial incluso en el mismo nivel de ocupación, ya que la mujer peón ganaba un jornal menor en 10 bolivianos (60 de 70 bolivianos) al igual que una ayudante (80 de 90 bolivianos) (Red Hábitat, 2012).

Analizando la mediana salarial el panorama se torna más desigual: la mitad de las obreras ganaban igual o por debajo de 1.292 bolivianos, a diferencia de los hombres donde el 50% contaban con salarios iguales o inferiores  a 2.338 bolivianos.

En el ámbito de las obras municipales, los jornales eran relativamente inferiores a los que regían en el mercado de viviendas residenciales. El 2012, los peones ganaban un jornal de 80 a 90 bolivianos; los ayudantes, 120 y los maestros, 140 a 150 bolivianos. En cambio, en el mercado inmobiliario, un peón ganaba un jornal de 100 bolivianos, un ayudante, 140 y un maestro hasta 200 bolivianos. En ambos casos, el salario no incorporaba otros componentes como bonos de producción, de antigüedad y otros y, pocas veces contemplaba el pago de horas extras. Asimismo, el aguinaldo es un beneficio inexistente.

“No alcanza para vivir, porque semanal nos paga 540 y eso no alcanza para mantener a la familia. A veces 100 pesos es nada, para comprar por día la carne no alcanza (…) ni para ahorrar, cuando uno se enferma no alcanza. (…) Tengo una casita, unos cuartos. Agua, luz y alcantarillado todavía no hay, es una comunidad nueva que queda en Yucumo. Celular es lo único que tengo.”(Obrero de constructora de obras municipales, 2012).

En general, en el área urbana nacional, sólo 11 de cada 100 asalariados de la construcción percibían el año 2011 el bono de antigüedad y 20 de 100 trabajadores percibían el pago por horas extraordinarias ( EH, 2011, INE-BID).

Seguridad insegura

En el 2011, según datos del INE para el área urbana nacional, 10 de cada 100 ocupados en la construcción contaba con seguro de salud. En el mismo año, datos del CEDLA para el eje central urbano revelaron que tan sólo 8 de cada 100 personas ocupadas en esta actividad aportaban al sistema de pensiones vigente, de las cuales ninguna era mujer. Estos datos advierten sobre el enorme riesgo de desprotección social y pobreza que podrían correr la mayor parte de los trabajadores del rubro y sus familias durante la vejez.

En los casos analizados, se corroboró la desprotección social existente ya que ninguno de los trabajadores contaba con seguro de salud, no aportaba al sistema de pensiones, menos tenían seguro de vida. A lo sumo, los empleadores recurren a otros servicios en casos de contingencias de salud.

“No tenemos seguro médico, simplemente me contratan y seguimos trabajando. Todo el tiempo que estoy trabajando no he aportado para la jubilación, (…) estamos informados de eso, pero con lo que ganamos no alcanza.” (Obrero de constructora de obras municipales, 2012).

A su vez, la ausencia de medidas adecuadas de seguridad e higiene industrial que caracterizó a la construcción como la actividad de mayor riesgo, continúa invariable tal como se verificó en los casos analizados en La Paz. En este sentido, la mínima inversión en medios de seguridad y en la gestión del control de riesgos sigue siendo práctica común entre los empresarios del rubro, más en aquellos de naturaleza informal.

Los derechos laborales en la cuerda floja

En el 2011, según datos del INE para el área urbana nacional, solamente 10 de cada 100 asalariados gozaron de vacaciones anuales. Asimismo, información del CEDLA para el eje central urbano, mostró en el mismo año que solo 11 de cada 100 asalariados en el rubro tenían bono de antigüedad, 20 recibieron el pago de horas extras y 14 percibieron por los días de baja por enfermedad. Estos datos ilustran el limitado ejercicio de derechos laborales en el rubro y, por ende, la ausencia del Estado en la protección del trabajador/a.

 “Queremos mejoramiento, buen trato, seguro de vida porque es necesario (…) para todos mis compañeros. Un seguro médico, un trabajo estable con jubilación y todo.”(Obrero de constructora de obras municipales, 2012).

En general, la tasa de afiliación a un sindicato o asociación es muy baja como efecto de la naturaleza temporal de esta actividad y la presencia predominante de pequeñas empresas y trabajadores por cuenta propia. De acuerdo a datos del INE para el 2011, en el ámbito nacional urbano, apenas 6 de 100 personas ocupadas era parte de una organización sindical o gremial. Si bien existen una confederación del sector, federaciones departamentales y varios sindicatos, la cobertura afiliación es marginal. En los casos analizados, no sólo no existen sindicatos sino que, nunca sean organizados.

BIBLIOGRAFIA

Encuesta de Hogares 2011 del INE

Encuesta Urbana de Empleo, ECEDLA, 2011

El Diario, 03/04/12, “Sector de la construcción crecerá 9% en esta gestión”.

Jornada, 07/09/12, “¿Bolivia está viviendo un boom de la construcción?”

El Diario, 24/01/12, “Aumento sin control de empresas constructoras”.

GAIA Noticias, 11/10/12, “Sólo 300 empresas constructoras están legalmente establecidas en La Paz”.

La Razón, 09/09/12, “Las mujeres albañiles ya son 12 mil, pero ganan menos que los varones”.

El Diario, 05/10/12, “Obrero cae de una construcción por no contar con equipo de seguridad”.

La Prensa, 11/03/12, “Un obrero muere al caer cinco pisos”.

Viceministerio de Presupuestos Fiscales:

www.vipfe.gob.bo. http://www.vipfe.gob.bo/index.php?opcion=com_contenido&ver=contenido&id=2189&id_item=704



[1] El Diario, 03/04/12, “Sector de la construcción crecerá 9% en esta gestión”.

[2] Estimación  propia con base en la información del INE, 2012

[3] Jornada, 07/09/12, “¿Bolivia está viviendo un boom de la construcción?”

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