EL GOBIERNO NO LOGRA REDUCIR LA TASA DE DESEMPLEO DE DOS DÍGITOS

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EL GOBIERNO NO LOGRA REDUCIR LA TASA DE DESEMPLEO DE DOS DÍGITOS

La Paz, 29 de abril de 2005.- La persistente aplicación de las recetas económicas neoliberales en el país ocasiona la persistencia del elevado nivel de desocupación. Las variaciones anuales de la tasa de desempleo abierto no superaron el 1% en el curso de los últimos años, un fenómeno que se asemeja a la disminución de la fiebre en un enfermo de cáncer, afirma el Centro de Estudios para el Desarrollo Laboral y agrario (CEDLA).

Durante el último quinquenio, el desempleo abierto en el país muestra un comportamiento de leves oscilaciones alrededor de una elevada tasa que ha alcanzado los dos dígitos. En el año 2001, la tasa de desempleo abierto fue del 10.3%, en 2002 el 11.7%, en 2003 el 12.3%, en 2004 el 11.6% y la proyección para el 2005 está estimada en 10.7%. Esto último significa que la tasa de desempleo abierto en el país podría bajar en esta gestión 9 décimas respecto a la registrada el año pasado.

Según el Cedla, esa evolución dramática del mercado laboral amenaza con derivar en una agudización de la elevada conflictividad social como resultado del incremento de la pobreza, consecuencia de la crisis económica que vivimos desde hace varios años emergente de los embates externos y de la debilidad económica en la que el país está sumido por la aplicación del modelo neoliberal.

Se puede decir, entonces, que en Bolivia se ha llegado a un nivel de deterioro muy peligroso del empleo, del que parece no haber posibilidades de escapar si no se imprimen radicales modificaciones en las políticas estatales para enfrentar este dilema económico-social que se torna explosivo, debido al impacto directo en la economía de las familias.

Un quinquenio en retroceso

Para la institución, en el último quinquenio, el rasgo que marca la evolución del mercado laboral es el elevado nivel de la tasa de desempleo abierto. A diferencia de las pasadas décadas, cuando el principal problema consistía en la presencia dominante del subempleo, caracterizado por la baja calidad de los puestos de trabajo y los bajísimos salarios, en los últimos años es el nivel de la tasa de desempleo el que debe preocuparnos.

Desde el año 2001, cuando el desempleo afectó a poco más del 10% de la población económica activa (PEA), la tasa de desempleo abierto ha alcanzado cifras de dos dígitos, duplicando el promedio de la tasa vigente en los años 90, cuando osciló en porcentajes de un solo dígito, sostiene el reporte del Cedla.

La existencia de una tasa de desempleo relativamente baja en las pasadas décadas se explicaba, en gran parte, por la existencia del llamado sector informal (subempleo) –que daba cabida a los trabajadores desplazados o a quienes no podían hallar ubicación en un sector empresarial incapaz de generar nuevas fuentes de trabajo-, constituyéndose en una especie de “colchón” que amortiguaba los posibles efectos sociales que podía producir el creciente deterioro de las condiciones de vida de la población trabajadora.

En este sentido, las elevadas tasas de desempleo abierto registradas el primer quinquenio del nuevo siglo pueden entenderse como un resultado de la saturación del sector informal, que crecía a merced de la extrema precarización de las condiciones laborales; en otras palabras, gracias al desconocimiento de todos los derechos establecidos por la legislación laboral vigente.

Proyecciones para 2005

El informe del Cedla afirma que, tomando en cuenta la estrecha relación existente entre la producción o desempeño de la actividad económica y la demanda de trabajo (que son las necesidades de empleo de las empresas para la producción), es posible prever una recuperación de la actividad económica este año, ya que el Producto Interno Bruto (PIB) crecería en alrededor del 3.75%.

Sin embargo, el Centro considera que esta recuperación de la actividad económica estaría siendo, nuevamente, apuntalada por el crecimiento de las exportaciones, espoleadas por el aumento de los precios internacionales en el comercio mundial.

De otra parte, dice el reporte institucional, en el comportamiento del PIB de los diferentes sectores de la actividad económica para este año, tendrán influencia los incrementos de la producción de los sectores de la agropecuaria (2,70%) y de la industria manufacturera (3.81), así como el crecimiento moderado del consumo de hogares, estimado en un 2.45% respecto del año pasado.

Siguiendo con las proyecciones de los PIB sectoriales de la economía, el informe del Cedla señala que el sector petróleo crudo y gas natural podría crecer en un 23.62% (muy similar al del año pasado, debido a las ventas de gas al Brasil y Argentina). Sin embargo, no se puede perder de vista que este sector no genera puestos de trabajo, debido a que es intensivo en capital y no así en mano de obra.

En contrapartida, y aún cuando la proyección muestra una severa caída respecto del año pasado, el sector de la construcción será generador de empleo, por ser intensivo en mano de obra, a diferencia de lo que ocurre con el sector petróleo crudo y gas natural.

Asimismo, el comercio y otros servicios (servicios a las empresas; propiedad de vivienda; servicios sociales, comunales, personales y domésticos; restaurantes y hoteles) sentirán los efectos del crecimiento de los sectores de la agropecuaria, la minería, la industria manufacturera y las importaciones. Se estima que los demás sectores de la actividad económica del país tendrán un comportamiento muy similar al registrado el año pasado.

En todo caso, el año pasado, tanto el PIB nacional como el empleo habrían tenido un comportamiento positivo debido a la inversión pública extraordinaria. La ejecución presupuestaria en este sector fue del 60% hasta el tercer trimestre de 2004 y en el cuarto trimestre dicha ejecución fue del 120%, lo que deja serias dudas sobre el avance físico de las obras, su calidad y su eficiencia.

Generación de empleos

La actividad económica podría generar un número de fuentes de trabajo capaz de absorber el flujo de nuevos trabajadores o aspirantes y un número menor de trabajadores desocupados cesantes, de modo que se produzca la reducción en un 0.9% en la tasa de desempleo en la presente gestión en referencia al año pasado.

De hecho, la economía nacional generaría este año aproximadamente 76.000 nuevos empleos en el área urbana, de los cuales el comercio crearía 23.000, la industria manufacturera, 20.000, los otros servicios 18.000 nuevos puestos de trabajo, el sector transportes 8.000, la administración pública 3.000, la construcción 2.000 y la actividad minera 1.000 nuevos empleos. Los demás sectores aportarían este año cantidades mínimas de fuentes de trabajo.

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