Página Siete • Silvia Molina: “¿Seremos el corazón energético regional cuando nuestra producción es el 3%?” • 27/04/2017

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Página Siete • Silvia Molina: “¿Seremos el corazón energético regional cuando nuestra producción es el 3%?” • 27/04/2017

La investigadora del CEDLA hace un análisis sobre los discursos/realidades de la política energética de Bolivia y otros países.

La investigadora del Centro de Estudios para el Desarrollo Laboral y Agrario (CEDLA), Silvia Molina Carpio, junto a su colega Juan Carlos Guzmán Salinas escribieron Discursos y realidades Matriz energética, políticas e integraciónque será presentado hoy en un foro debate en la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA).

Molina habló con Página Siete acerca de este libro que responde a algunas interrogantes como si ¿las políticas energéticas y económicas vigentes en los países de Sudamérica y en particular Bolivia han sido efectivas en la transformación de la matriz energética? o ¿las relaciones en materia energética de los países sudamericanos contribuyen a la integración económica, social y política de nuestros países o sólo se sustentan en el comercio de energía?

¿Cuál es el trasfondo de este estudio?

Estamos en un momento en que los precios de las materias primas han bajado de precio, particularmente el petróleo. Estamos hablando de un momento de crisis que tiene que ver con la recesión económica mundial y con un tema de crisis climática. En realidad, los efectos del calentamiento global son precisamente globales y tiene que ver con nosotros, y últimamente tuvo efectos muy fuertes en Sudamérica especialmente en Perú, Colombia y Bolivia.

¿Se ha logrado transformar la matriz energética del país?

En el documento nos concentramos en Brasil, Bolivia y Colombia y este análisis de los últimos 15 años nos lleva a una conclusión: la matriz energética de estos países siguen dependiendo de los fósiles, es decir hemos pasado una época de elevados precios en materias primas y esto ha significado mantenernos en la producción de combustibles fósiles en Sudamérica y vale la pena señalarlo, no difiere de la situación mundial.

Los informes señalan precisamente, a pesar de los compromisos en relación a las emisiones con efectos de calentamiento global, el mundo, Sudamérica y particularmente Bolivia continúa en esa producción; cuando hablamos de la primera fase de la producción de combustibles fósiles no se visibiliza que haya grandes cambios en Sudamérica y posiblemente en el caso de Bolivia vamos a ir hasta lo que sea posible en términos de los recursos y esa es la dirección que va teniendo.

La matriz energética parte de la producción y el consumo. En términos de consumo, la situación sudamericana resulta siendo similar. Los combustibles fósiles son la principal fuente de consumo y básicamente de manera clara está relacionado con el sector de transporte y el crecimiento de las ciudades (el transporte al interior de las ciudades), más el transporte de mercaderías para el comercio nacional, eso es lo que está consumiendo la mayor producción de combustibles fósiles.

¿Cómo nos fue con las energías alternativas?

Más allá de haber cambiado en décimas de porcentaje el incremento de energías renovables y estas energías renovables en Sudamérica han tenido principalmente participación de Brasil porque Brasil ha vivido un periodo bastante intenso para cambiar energías renovables y dentro de esto están las hidroeléctricas con proyectos muy cuestionados como la central hidroeléctrica Belo Monte o las de Rio Madera, Jirao y San Antonio.

Posteriormente, gracias al rechazo y al severo cuestionamiento no solamente por los impactos ambientales sino por los temas de emisiones de las grandes centrales hidroeléctricas en la amazonia, Brasil en los últimos años ha retrocedido a los combustibles fósiles, entonces nos encontramos en un panorama sudamericano que precisamente tiene matrices energéticas de importantes emisiones y la situación boliviana no se queda atrás.

En términos de eficiencia energética en el caso boliviano tenemos un retroceso de 15 años, a pesar de que esta época de elevados precios de materias primas nos hubiera significado más bien no solamente cambiar la matriz productiva o la matriz energética sino el intentar o el avanzar en las transformación de la matriz productiva y ya no ser un país primario exportador especializado en la exportación de gas y otros commoditiescomo la soya particularmente sino tener un ligero valor agregado.

El Gobierno se ha trazado transformar a Bolivia en el centro energético de la región ¿será posible después de una etapa en la que no se aprovechó los buenos precios de las materias primas?

La transformación de ser exportadores de gas a ser exportadores de electricidad es básicamente inversiones en grandes megacentrales hidroeléctricas en la amazonía y los llanos biolivianos, es ahí donde se insertan en esa política del plan de desarrollo en las centrales hidroeléctricas de El Bala, Chepete, la binacional que está en estudio en este momento, me refieron al que está entre Bolivia y Brasil, la tercera del complejo Río Madera, el proyecto Cachuela Esperanza que ha quedado un poco parado por ahora y el proyecto Rositas y otra serie de centrales hidroeléctricas, inclusive en parques nacionales que tienen que ver con liberar el consumo nacional de gas para la exportación de electricidad.

Significa que la política energética en el país tiene pocas transformaciones, pasamos de la venta de un recurso a la venta de electricidad originada en grandes proyectos que son ampliamente rechazados y cuestionados, y que además han sido cuestionados en el mundo precisamente y sobre todo en nuestro vecino Brasil por los impactos que genera y nos mantiene supeditados a la economía más grande de la región que es Brasil.

Uno de los elementos que planteamos en este documento es que la política energética debe ser debatida a nivel nacional, es decir no podemos hablar solamente de un plan nacional que está dirigido principalmente a la exportación de energía sino tenemos que hablar de las políticas departamentales y de las políticas municipales.

Hay necesidades nacionales que no están siendo resueltas porque la política es la exportación para obtener la renta y un tema específico que se analiza en este documento es precisamente ese, años de exportación de materia prima que ha significado dependencia de las exportaciones y la segunda parte del documento tiene que ver con las políticas de integración y las políticas de integración energética regional sudamericana tiene que ver con cómo nos insertamos en la región y cuál es nuestro rol a partir de la pregunta ¿vamos a ser corazón energético regional cuando nuestra producción de energía es el 3% aproximadamente? y supongamos que lleguemos a los planes de gobierno digamos duplicar la producción ¿eso es ser el corazón energético?

Los grandes productores de energía en la región que tienen que ver por sus propias sigue siendo los de siempre: Brasil y Venezuela. Nosotros simplemente estamos apuntando al mercado brasileño y no a la transformación, aparte de estar definido en las políticas del Plan Nacional de Desarrollo, estamos inmersos en el proceso de integración que no tiene nada que ver con integración económica, complementariedad política, social y cultural; es un proceso de mercantilización de la energía y que el tema de integración solamente tienen que ver con facilitar las condiciones para el comercio colocando como prioridad la venta al mejor precios, al mejor postor, dejando de lado las necesidades locales y nacionales, inclusive sin enfrentar políticas de planificación nacional en términos del consumo de energía.

Hay un discurso que viene del año 2000, la integración regional, la integración política, económica, social etcétera de la UNASUR donde la integración energética es un componente, ese componente es netamente mercantil porque rescata todos los procesos de supuesta integración pero que no son más ni menos acuerdos bilaterales de comercio de energía y dentro de este proceso los mayores proyectos llamados de integración energética son la central hidroeléctrica de Itaipú de 14.000 MW entre Paraguay y Brasil, y el gasoducto Bolivia Brasil.

Entonces ¿podemos hablar de integración en el sentido amplio cuando esta se hace a partir de cables o de ductos? En los hechos, la integración queda solamente en comercio y en condiciones que obviamente en muchos casos no puede ser favorable cuando se tiene, como en el caso boliviano, sólo un mercado y además un comercio que no llega a esta realidad, (entonces hay que preguntarse) ¿hay una transformación productiva en el país?, ¿hemos llegado a un valor agregado?

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