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Hidrocarburos Bolivia • A recuperar la soberanía energética

Según el CEDLA, las perspectivas de desarrollo de la industria petrolera (“La llamada nacionalización de los hidrocarburos se quedó en la retórica” – La Patria, 13-06-2010) son bastante negativas de acuerdo con sus índices.

Hoy la prensa manifiesta que si bien se está “recuperando el nivel de producción”, ésta se refiere más a la producción seca, lo que hace más preocupante la dotación al país de los energéticos que requiere, como son el diesel, gasolinas. Además se tiene reservas sólo para 12 años (Alvaro Ríos).

El Gobierno a fin de mantener en movimiento el parque industrial, como el de transporte, ha estado importando estos energéticos, que se constituyen en un “agujero negro” para la economía del país. Estos recursos podrían estar destinados a la inversión en programas y proyectos de desarrollo para crear empleo y de esa manera luchar efectivamente contra la pobreza. Dicha importación hace que sea difícil, tanto para el Gobierno central, como para las gobernaciones, alcaldías y universidades, cumplir con las metas de sus POAs, ya que los recursos del IDH son destinados a la compra de energéticos.

La solución a este problema vendrá cuando el Gobierno autorice que se comercialice en todo el territorio nacional el bio-diesel producido por un ingenio azucarero cruceño. La puesta en el mercado de este producto no puede ser más plausible, ya que su precio alcanza a Bs. 2,70/lt. Es una rebaja ostensible en el precio de los carburantes tanto para el parque industrial como para el de transporte, lo que además de dinamizar la economía, bajará la presión inflacionaria por lo que significa el transporte en la canasta familiar y en la estructura de precios de la misma.

Si esa es buena noticia, la oferta complementaria de poder poner en el mercado un alcohol carburante, para ser mezclado (30-70%) con la poca producción de gasolina, significa también ahorro de divisas, mejorar la combustión y, por ende, bajar la polución que afecta a nuestros cielos y salud, como prolongar la vida de los instrumentos de trabajo, que son los vehículos que prestan servicios a la colectividad. En suma, mejoraremos la productividad. Daremos a la industria azucarera la posibilidad de elevar al máximo su producción, con la perspectiva de satisfacer primero la demanda interna, para luego encarar su exportación y de esa manera, generar más fuentes de empleo, traer más divisas.

De esta manera estaremos bajando la presión que tiene el Gobierno, así como el TGN, por la preocupación de traer el diesel-oíl, con precios exorbitantes y tener que subsidiarlos para que no afecten el equilibrio macroeconómico de la nación y de sus habitantes.

El Gobierno debe dedicarse, a través de YPFB, a enfocar la instalación de una planta transformadora de gas a diesel, con una inversión aproximada de 600 MM de dólares (Cambio – 19/9/2010. “Inchauste propone acelerar la conversión de gas a líquidos”). Es la mejor opción que tiene el país, ante la coyuntura de mantener mercados externos que se extinguen y saltar a similar situación que tiene Qatar, por ejemplo, líder en esta clase de producción entre otros.

En todo caso, el falso debate de más producción de azúcar y por ende más producción de bio-diesel y alcoholes en detrimento de la alimentación de los ciudadanos, cae por su propio peso. El reto es producir más alimentos en menor superficie con la mitad de agua, dentro de una estrategia donde existen cinco elementos principales a considerar: cambio climático, agua potable, seguridad alimentaria, atención de la salud y autosuficiencia energética. En suma, es la economía verde (Bioeconomía verde, Rafael Rangel, El Universal, 22-05-2010). “Los impulsores de la bioeconomía verde son el cambio climático y la seguridad energética, que convergen en una agricultura que provea, en forma paralela y sostenible, tanto alimentos como nuevas fuentes de energía renovable a partir de biomasa y bio-refinerías. Los campeones de esta solución son los que usan la ciencia para el desarrollo y que son llamados BRIC, Brasil, Rusia, India y China. (Conclusiones de biotecnólogos e inversionistas – Conferencia privada de Burrill&Co- San Francisco California) (ob.cit.).

A estas bondades y soluciones prácticas en lo referente a la soberanía energética, se añade la producción de energía eléctrica, a través de la quema del bagazo, para solucionar la falencia del sistema integrado de energía.

Como se puede colegir, esta solución práctica, nacional, tiene un fuerte efecto multiplicador, ayudará al Gobierno a dedicarse más íntegramente al desarrollo nacional, con el ahorro de divisas tan necesarias. Aparte de estos aspectos tan importantes para la economía nacional, podemos enfocar otros más, como son el rescate de grandes zonas, salvándolas de la desertificación que está afectando demasiadas hectáreas en el oriente.

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