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La Razón • El endeudamiento interno y externo

Este panorama debería obligar a las autoridades a aplicar una política económica de austeridad, sin contraer créditos externos y evitando el aumento de la deuda interna; si es posible, con esfuerzo, reduciendo ésta lo más que se pueda. Bolivia no está blindada contra la crisis.

La actual administración estatal pareciera no estar tomando con plena responsabilidad las implicaciones de los endeudamientos, ya sean internos o externos. Lo apropiado sería no recurrir a estos mecanismos de financiamiento porque las recaudaciones impositivas tienen un buen comportamiento (en el 2008 fueron superiores en 30,4% respecto al 2007) y, adicionalmente, el Tesoro General de la Nación (TGN) recibe considerables ingresos por la exportación de gas natural.

En una entrevista concedida a La Razón, el director ejecutivo de la Fundación Jubileo, Juan Carlos Núñez, hizo notar que la bonanza económica de los últimos tres años no está rindiendo los beneficios que podía y debía brindar. “Nos ha distraído la política, la bonanza se quedó en el marco macroeconómico, no llegó al ciudadano más allá de los bonos Dignidad y Juancito Pinto”.

Una de las preocupaciones de Núñez es la previsión de que este año se duplique la deuda pública, aparte de que la deuda externa está volviendo a crecer después de que los organismos internacionales de financiamiento, a pedido del Grupo de los 8, constituido por los países más industrializados del mundo, condonaron la deuda externa de Bolivia de casi 5.000 millones de dólares a menos de la mitad: $us 2.184 millones.

Pese a esta notable reducción, en el 2008 se contrajeron nuevos créditos, por $us 232 millones, y el total subió a $us 2.366 millones.

Según Jubileo, órgano de estudios económicos de la Iglesia Católica, el incremento de la deuda interna llegó el año pasado a $us 5.246 millones, incluyendo la colocación de bonos por parte del Banco Central.

En cuanto a los ingresos del TGN por concepto de exportación de gas, en los últimos tres años superaron los $us 5.100 millones. Según el Centro de Estudios para el Desarrollo Laboral y Agrario (CEDLA), en el 2006 fue de $us 1.676 millones y en el 2007 de $us 1.692 millones; la agencia gubernamental ABI informó que el 2008 alcanzaron a $us 1.800 millones. El Gobierno no dio un informe oficial sobre los ingresos anuales que percibe el TGN por el gas.

Si existe un aumento en las recaudaciones del Servicio de Impuestos Nacionales (SIN) y se perciben montos elevados por las tributaciones del gas, no se justifica contraer nuevos préstamos externos y, peor aún, aumentar la deuda interna.

Núñez anotó que Bolivia no sufrirá, como otros países, la recesión internacional, porque no está relacionada tan directamente con el sistema financiero mundial; sin embargo, sentirá sus efectos a través de la reducción de ingresos por la exportación de minerales, de productos agroindustriales, manufacturas, hidrocarburos y remesas de los emigrados. El Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE) confirmó el lunes que las exportaciones de enero del 2009 cayeron en $us 170 millones con respecto a las registradas el mismo mes pero del 2008.

Quizá deba pasar mucho tiempo para que Bolivia vuelva a tener ingresos de la magnitud captada el año pasado, cuando fueron de $us 6.836,46 millones, constituyendo un récord histórico.

Esto debería obligar a aplicar una política de austeridad, sin contraer créditos externos y evitando el aumento de la deuda interna; si es posible, con esfuerzo, incluso reduciendo ésta lo más que se pueda. Bolivia no está blindada contra la crisis; lo demuestra la caída de las exportaciones. Hay que tomar previsiones.

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