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El oro dejó de brillar

Era el refugio en tiempos de turbulencia

Después de llegar a precios que bordearon los US$2.000 por onza, el metal pasa por uno de sus peores momentos. ¿Hacia dónde se mueve?

“El oro cae a su menor cotización desde abril de 2010”. Así, de manera contundente y sin necesidad de dar cifras, se resumió esta semana la noticia que daba por sentada la estrepitosa pérdida del precio internacional del commodity que por una buena temporada fue catalogado por inversionistas globales como el metal más acertado para refugiarse de tanta turbulencia. Lo decían los rusos, los japoneses y quienes administraban amplios recursos que saltaban de mercado en mercado buscando rentabilidad.

Para entonces tenían razón. El mundo había cambiado. Bastaba con levantar el rostro para ver que por Europa sólo se hablaba de la ruptura del euro, en Estados Unidos de la crisis financiera, en Asia de la baja en el crecimiento y en América Latina de las nuevas economías emergentes que estaban jalonando el consumo. A la par, los Brics (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) hablaban fuerte y tiraban línea económica. Pero el viejo adagio se tenía que cumplir: “Todo lo que sube, tiene que caer”. Y eso, sin ir más lejos, fue lo que le pasó a la preciada materia prima.

¿Qué sucedió esta semana? La divisa norteamericana se trepó y eso, en el mercado, se tradujo en que se necesitaban menos dólares para comprar una onza y, para sumar, que los activos de los grandes fondos internacionales que invirtieron en él, los mismos que hoy poseen montos importantes del metal, están experimentando un bajonazo en caída libre. “Su menor nivel en seis años”, sentenció a medios extranjeros Mike van Dulken, de Accendo Markets.

Bloomberg hizo una análisis más profundo con ayuda de Mike Schroder, de Old Mutual Investment Group en Ciudad del Cabo: “Los problemas del sector se originaron durante los 12 años de mercado alcista de oro, cuando el metal subió a un récord de US$1.923,70 por onza en Nueva York en 2011 (esta semana llegó al dramático precio de US$1.160,50). Se permitió que los costos mineros crecieran sin control y se construyeron minas sobre la base de precios altos”. Una proyección que nunca tuvo en cuenta un escenario a la baja.

Pero como en el petróleo, que esta semana rompió su piso de US$80 y se vendió a US$76,45, el oro no levanta. “Conforme los precios caían 4,9% la semana pasada, el Índice Sectorial Global del Oro de Standard Poor’s/TSX de 40 firmas productoras se derrumbó 16%. Es probable que alrededor de la tercera parte de la producción mundial tenga un flujo de efectivo negativo”, precisó nuevamente Bloomberg. Malos resultados que también le pegan a Colombia.

¿Qué se proyecta?

“Esto no es una caída, sino un derrumbe. La economía de Estados Unidos está mejorando y ya es más fácil invertir en dólares que en oro, porque dejó de ser ese refugio que todos buscaban”, sentencia Eduardo Chaparro, analista minero y hasta hace poco director de la Cámara de Asomineros de la Andi. “No habrá una buena compensación por el precio, porque está bajo, y las minas legales no se estimulan. Van a tener que apretar las clavijas y reducir los costos de producción, que ya son altos. Mientras tanto, las ilegales van a extremar su producción y eso afectará más el mercado, y al país en materia ambiental y de comercio justo”.

Chaparro proyecta que por cada onza de oro, al final del año, aclarando que es muy difícil lanzar montos, se estarán pagando unos US$1.080, incluso más bajo de lo que cayó esta semana. “No es fácil predecirlo, pero a primera vista no se ve una recuperación”.

Y entre sus cuentas, aunque deja claro que no se hacen análisis de ese metal como sí de otros commodities como el petróleo, Camilo Pérez, jefe de investigaciones Económicas del Banco de Bogotá, explica cuál es el monto que se tiene proyectado, de acuerdo con las encuestas del sector: “la proyección del oro —y tenga en cuenta que este tipo de proyecciones se hace de manera rezagada y no se ha tenido en cuenta la caída de esta semana— para el cierre de este año es de US$1.222”.

La gente, explica el economista, durante un tiempo largo consideró que el oro era un activo seguro para poner allí sus inversiones, pensando en que la expectativa era que habría un mundo con mucha inflación. “Hubo fondos que se crearon de oro e incluso muchos fondos de pensiones lo hicieron. Con esa expansión de política monetaria tan grande que hubo en 2008, el fenómeno natural que uno como economista esperaba era una inflación muy elevada. Los inversionistas dijeron: me protejo en el oro. Pero eso nunca pasó. Hoy, incluso, es más notorio ese tema, por eso los mercados han estado tan convulsionados. La inflación es muy baja y en la Eurozona, por ejemplo, incluso se habla de deflación. Esa característica que algún día favoreció al oro ya no es tal, esa que incluso lo llevó a los US$2.000 la onza, hoy no le ayuda.

¿Y en la calle qué pasará? El consumo de oro en Colombia, advierte Chaparro, es bajo y las condiciones en las que se comercializan son complejas. No se facilita que el productor llegue de manera sencilla al consumidor joyero. Ahí se trabaja en la Asociación Colombiana de Comercializadores y en el negocio de las joyas todo es muy subjetivo: es un valor estético, pues lo que a unos les parece bonito, para otros es feo y eso tiene que ver en el precio y la demanda. Esos avisos que uno ve de “compro oro”, no se adquiere para guardar, se hace para fundirlo y hacer nuevos productos. Se funde y se lamina y toma cuerpo otra vez”.

Lo que al final se proyecta como industria desde los analistas nacionales como internacionales es que a menores licencias para explorar, menores proyectos, reconociendo que hay un tema de protección al medio ambiente de fondo. A menor precio, menos competitiva será la industria legal y, en la misma ruta, las cuentas de exportación y de ingresos por concepto de exportaciones y regalías serán más bajas para el Estado. No sólo el oro deja de brillar, las cuentas nacionales también.

Fuente: El Espectador/Edwin Bohórquez Aya

http://www.aminera.com/index.php/mineria-internacional/item/8025-el-oro-dej%C3%B3-de-brillar.html

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