Tipos de unidades productivas agropecuarias y actividades pecuarias, avícolas y de cunicultura

 

Como señalábamos en un libro publicado en 2009, ya hacia principios de los años de 1980 se verificaban importantes tendencias de cambio en los hábitos de consumo alimentario de la población boliviana, pues se constataba un mayor consumo de productos manufacturados como el arroz, azúcar, fideo, aceites vegetales y también de carne bovina y un menor consumo de papa, maíz en grano y algunas carnes como la ovina con efectos negativos sobre la producción agropecuaria campesina [1].

Asimismo y con base en datos de la Encuesta de Presupuestos y Gastos realizada por el instituto Nacional de Estadística (INE) en 2003-2004, constatábamos que del total del gasto de los hogares del país en el rubro “carne”, un 63,7 % se lo destinaba a la compra de carne bovina y porcina, otro  23,1% a la adquisición de carnes de aves (fundamentalmente pollo) y solamente un 4,6% a gastos en consumo de carnes de producción pecuaria más típicamente campesina (ovina, caprina y camélida) [2].

Si se toman en cuenta estos cambios en los hábitos de consumo alimentario de la población y se los relaciona con los datos del Censo Nacional Agropecuario de 2013 vistos desde la perspectiva del peso que tienen los distintos tipos de explotaciones agropecuarias en la producción pecuaria, avícola y de cunicultura, es posible remarcar los siguientes aspectos:

Las tres actividades productivas que responden a una mayor demanda poblacional de carne, es decir, la ganadería bovina, la ganadería porcina y la producción de aves de granja, están mayoritariamente a cargo de explotaciones de corte capitalista, es decir por aquellas que se caracterizan por hacer uso de fuerza de trabajo asalariada. En efecto, como puede observarse en el cuadro adjunto, el 83,7% del hato ganadero bovino, el 62,5% del hato porcino y el 87,7% de la existencia de pollos de granja, corresponden a Unidades Productivas Agropecuarias (UPA) que hacen uso de trabajo remunerado.

Por el contrario, las carnes que van perdiendo peso en el consumo de la población, se concentran más bien en las UPA campesinas, es decir, en aquellas que no hacen uso de fuerza de trabajo asalariada y que sólo producen con el concurso de fuerza de trabajo no remunerada. Este tipo de explotaciones agropecuarias concentran el 63,5% del ganado ovino, el 67,1% del ganado caprino, el 60,9% de llamas y el 57,2% de alpacas.   

Sin embargo, también resulta importante constatar que aún en los rubros ganaderos que siempre fueron considerados como “típicamente campesinos”, como la ganadería ovina, caprina, llamas y alpacas, se presentan porcentajes relativamente importantes de UPA de características más bien capitalistas que se dedican a este tipo de ganadería, lo que da cuenta de los procesos de diferenciación campesina que vienen operando en el campo. Asimismo, la presencia de UPA que contratan fuerza de trabajo asalariada en la cunicultura no deja de ser importante pues concentran un poco más de la mitad de las existencias de conejos y cuyes.

La Paz, 4 de agosto de 2017


[1] Enrique Ormachea Saavedra (2009) Soberanía y seguridad alimentaria en Bolivia: políticas y estado de situación (CEDLA, La Paz)
[2] Enrique Ormachea Saavedra (2009) Soberanía y seguridad alimentaria en Bolivia: políticas y estado de situación (CEDLA, La Paz)

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