CONFLICTO ENTRE FABRILES Y EMPRESARIOS SE AGUDIZA EN RIBERALTA

Las quebradoras de castaña de Riberalta determinaron bloquear desde ayer la carretera troncal de esa ciudad que la conecta con Trinidad, La Paz y Cobija, como medida de presión en el conflicto que sostienen con los empresarios del norte amazónico. El sector, mayoritariamente conformado por mujeres fabriles, exige el aumento de sus salarios que actualmente no llega al monto mínimo fijado en el país. El conflicto se inició hace 20 días, pero se agudizó debido a que las trabajadoras fabriles recibieron la negativa del empresariado a su demanda pese a que el precio de la castaña ha aumentado en el mercado internacional de 0,87 dólares por libra el 2003 a 1,02 dólares por libra este año, y pese a que se espera alcanzar 36 millones de dólares como valor total de las exportaciones. Alfredo Rodríguez, ejecutivo de la Federación de Trabajadores Fabriles de Riberalta, reportó que luego de haber paralizado por una semana, las empresas beneficiadoras de castaña reiniciaron sus actividades obligando a las trabajadoras a retornar a sus puestos de trabajo bajo amenazas de despido. “Hemos solicitado la presencia de las autoridades, porque también somos bolivianos y necesitamos el respaldo del Estado, pero no tuvimos ninguna respuesta”, reclamó el dirigente quien fue expulsado de su fuente laboral en una empresa castañera. Varios son los problemas laborales que enfrentan las quebradoras de castaña desde que Bolivia se convirtió en el primer productor de la castaña del mundo, en 1996. Por la cantidad de mano de obra que ocupa esta actividad, otros sectores sociales de la región se sumaron a las protestas y se adhirieron activamente los zafreros castañeros. Jaime Duri de la Federación Única de Trabajadores Zafreros anunció que desde hoy también participarán en las movilizaciones, porque mientras ellos reciben 25Bs. por caja de castaña cosechada, la misma llega al precio de 120Bs puesta en las fábricas beneficiadoras. EXPLOTACIÓN DE FABRILES Y ZAFREROS En la actualidad, Bolivia alcanza a 15 mil toneladas métricas de exportación de castaña, pero junto con la producción, crece también la explotación de los sectores ligados a la industria castañera. Una investigación realizada por el Centro de Estudios para el Desarrollo Laboral y Agrario (CEDLA) estableció que una quebradora de castaña ocupa 11 horas de trabajo continuo para procesar 50 kilos de castaña con cáscara en una jornada. Esto implica que para procesar el volumen de castaña que se exporta anualmente se requieren alrededor de 4.500 trabajadoras, lo que convierte a esta actividad económica en la principal fuente generadora de empleo y de ingresos para miles de familias en la ciudad de Riberalta. “Pese a la importante contribución de las trabajadoras de la castaña a la generación de divisas para el país sus condiciones laborales son preocupantes. Del 100% del valor final en los centros de consumo en los países desarrollados, sólo el 2 % es apropiado por el conjunto de las trabajadoras del quebrado en Riberalta”, señala el estudio. Al disminuido salario se suman otras condiciones de trabajo deficientes, explica el CEDLA, como la existencia de dos categorías de trabajadoras, las “dueñas de cuenta” que son contratadas por el empresario y las ayudantes de quebrado. Las trabajadoras ubicadas en la segunda categoría realizan el mismo trabajo, pero no cuentan con los beneficios de aguinaldo, indemnización, seguro en la caja de salud y aportes para la jubilación. Sobre los aportes de jubilación, las quebradoras han expresado ya su oposición a mantener este sistema por lo que pidieron la devolución de lo aportado a las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFPs) a través de una carta al Viceministerio de Pensiones, dependiente del Ministerio de Hacienda. Según la dirigencia fabril, “esta decisión fue adoptada porque los descuentos que les hacen las AFPs a sus salarios, son demasiados altos para los magros salarios que recibimos, y porque no existe credibilidad en que se haga posible la jubilación”.