Análisis: Crisis de abastecimiento de GLP en Santa Cruz - Juan Carlos Guzmán

A propósito de la preocupación de los industriales avícolas cruceños por la urgente provisión de GLP para evitar la muerte por frío de unos ocho millones de pollitos, la Plataforma Energética del CEDLA hace un análisis de las implicaciones y causas más profundas de esta situación de crisis de abastecimiento del combustible que se ha presentado en ese departamento.

Juan Carlos Guzmán* - Hace 11 días atrás el gremio que aglutina a los productores avícolas cruceños tocó la campana que alertaba sobre una situación de posible desabastecimiento de GLP en el Departamento de Santa Cruz (Página Siete 06/06/2013). La respuesta de la petrolera estatal, que no se hizo esperar, explicaba que la demanda en Santa Cruz se había incrementado de 35.000 a 38.000 garrafas por día y se preveía un incremento hasta 39.000 unidades diarias.

En respuesta ante la posible crisis de abastecimiento, cuyo origen no pudo ser explicado a cabalidad, la estatal petrolera informó hace unos días que incrementaría su producción hasta alcanzar las 43.000 unidades diarias. Informaciones van, explicaciones vienen, el hecho concreto es que la población cruceña que no cuenta con conexión domiciliaria de gas natural, que es la mayoría, se ha visto forzada a realizar largas colas y peregrinar por las calles de la ciudad portando su garrafa.

Más paradójico aún es que este problema de abastecimiento se produce a menos de un mes de haberse inaugurado la planta de separación de líquidos de Río Grande, lo que evidencia que mientras en el Gobierno se priorizaba y se prioriza, con mucha propaganda de por medio, la producción para la exportación, en el mercado interno se gestaba una crisis a la que ahora responde reactivamente.

Vayamos al tema de fondo: ¿es este, simplemente, un problema de ausencia de planificación y de improvisación en la gestión de la cadena de hidrocarburos para el mercado interno? Creemos que no. Pensamos que esto va más allá de la sola improvisación para atender el mercado interno y que debemos fijar nuestra atención también en otros fenómenos. La reforma liberal de 1996, que privatizó la cadena de hidrocarburos, estableció como punto de medición y control de la comercialización a las plantas de almacenamiento y envasado de GLP; a partir de este punto el combustible es distribuido al por menor a través de camiones repartidores que recorren las calles vendiéndolo. La teoría de la reforma liberal decía que esta distribución sería regulada por la superintendencia para que, en precio y peso, los clientes vean satisfechas sus necesidades.

Debemos estar conscientes de que la definición de ese punto de comercialización en planta de almacenamiento no fue casual. En sujeción a su definición doctrinal, la reforma asumía que el mercado privilegiaría la demanda solvente bajo el supuesto que el poder de compra se distribuye de la misma forma que la densidad poblacional de los consumidores y, con ayuda de la regulación, el funcionamiento del mercado sería casi perfecto. Bajo estas definiciones desaparecieron las "agencias de gas" que vendían el producto al precio oficial y a la que todos debíamos acudir portando nuestra garrafa.

Ahora bien, ¿cómo esperaban nuestras autoridades que funcione el mecanismo de atención de la demanda solvente, cuando el precio en el mercado interno es 22,50 Bs/garrafa y el precio internacional es mucho mayor?  ¿Estaban esperando ingenuamente que los distribuidores de GLP ignoren estos precios y en estricto cumplimiento de su misión lleguen hasta el último rincón del país, aún a costa de sus utilidades? Peor aún, ¿será que confían plenamente en la efectividad de la regulación de la actual Agencia Nacional de Hidrocarburos, antes Superintendencia de Hidrocarburos?

Dado que el control se realiza en el punto ya citado, lo menos que habría que esperar es que los distribuidores se las ingeniarán para atender a la demanda “más” solvente, y eso incluye al autotransporte y la exportación no legal del combustible, es decir, contrabando.

El hermetismo y la centralización de la gestión también colabora a incrementar los problemas. ¿Están informadas, por ejemplo, las juntas vecinales, sub alcaldías urbanas o alcaldías rurales de qué cantidad de GLP está destinado a su zona? ¿Qué medidas se tomaron para controlar la distribución que no sea aquella penosa iniciativa de obligar a los funcionarios de la antigua Superintendencia a subirse a los camiones repartidores?

Han pasado 8 años de la promulgación de la Ley 3058 y nos encontramos con que los problemas de atención a los consumidores, particularmente rurales, son tan parecidos a la etapa liberal, y aunque la propaganda sobre la "nacionalización" sea insistente, las amas de casa, que en mayoría son quienes sufren la inclemencia de los repartidores, deben seguir atentas a las bocinas de los camiones distribuidores para correr a la esquina portando un botellón de 12 kg de peso.

Lo lamentables es que en ésta como en muchas otras crisis de abastecimiento, los usuarios tendremos que escuchar explicaciones de diverso tipo, aún cuando estamos conscientes de que las explicaciones a una crisis de abastecimiento, independientemente de su magnitud, son resultado inobjetable de que algo está fallando en los sistemas de información y planificación de YPFB.

La situación de los usuarios y de los planificadores podría cambiar sustancialmente si nuestras autoridades se atrevieran a hacer frente a las definiciones de la reforma liberal y tomar control de la cadena de distribución hasta el restablecimiento de las agencias zonales de distribución de GLP. Podrían encontrar en las alcaldías, organizaciones comunitarias y vecinales, apoyo para mejorar el control sobre la distribución y el contrabando. Por fortuna, en la actualidad existen alternativas tecnológicas que permitirían controlar una agencia de GLP hasta en la más alejada comunidad rural, sólo hace falta la voluntad política para enfrentar la reforma liberal al nivel del mercado interno.

Desde la Plataforma Energética seguiremos insistiendo en que el incremento de los ingresos es solamente una parte del problema y que la atención a los consumidores bolivianos debiera ser una de las prioridades. Si el mercado interno sigue funcionando bajo las definiciones de la reforma liberal, ¿de qué “cambio” estamos hablando?

(*) Coordinador de la Plataforma Energética del Centro de Estudios para el Desarrollo Laboral y Agrario (CEDLA).
 

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Noticia relacionada:

El Deber (Santa Cruz) / 18 de junio de 2013
http://www.eldeber.com.bo/avicolas-piden-mas-glp-para-evitar-mortandad-d...

Avícolas piden más GLP para evitar mortandad de pollitos

Hilton Heredia García - La falta de Gas Licuado de Petróleo (GLP) preocupa al sector avícola. 1.400 granjas requieren de manera inmediata 500.000 garrafas para evitar la muerte de más de 8 millones de pollitos durante la época invernal. Cada año las granjas producen 190 millones de pollitos a escala nacional.

La preocupación la dio a conocer el presidente de la Asociación de Avicultores de Santa Cruz (ADA), Ricardo Alandia, que alertó la falta de gas para encarar la temporada invernal. Empero, es optimista de que la situación mejore, pues hay negociaciones adelantadas con YPFB y la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH) para buscar alternativas que den solución al asunto.

Entre las opciones que barajan está la de alquilar tanques de GLP de 45 kilos a un precio de Bs 146 por mes, lo que elevaría los costos de producción. Sin embargo, los pocos granjeros que tienen el equipo cuestionan su precio, pues los tanques apenas son utilizados tres meses y el alquiler lo pagan todo el año. Adicionalmente hay que cancelar el costo del gas y el transporte hasta la granja.

La segunda alternativa es que la ANH otorgue a cada propietario de granja una tarjeta que autorice a las distribuidoras a que les provean el doble de sus requerimientos.

De manera sencilla, por ejemplo, una granja de 10.000 pollos necesita de 20 criadoras y 20 garrafas cada día y medio. Cada criadora sirve para 500 pollitos y va con su garrafa.

Los pollitos necesitan una temperatura entre 31 y 33 grados durante 15 días.

Por lo tanto, si en primavera, verano y otoño, necesitan 20 garrafas, esto se duplica en invierno, pues se requiere sí o sí el gas durante 24 horas, caso contrario se mueren las aves.

El gerente de la Cooperativa Agropecuaria Integral San Juan de Yapacaní (Caisy), Isamo Kondo, informó de que la situación es crítica en esa localidad, pues cada vez tienen que hacer largas filas para adquirir una garrafa.

“No solamente son los avícolas, sino toda la población”, sintetizó.

Problemas en Pando

Fuentes de Cobija (Pando) denunciaron ayer que comprar una garrafa en las dos distribuidoras es prácticamente imposible, pues se agotan en tres horas.

La gente tiene que proveerse del GLP de Brasil, que tiene un costo de Bs 210.

La estatal YPFB y la Agencia Nacional de Hidrocarburos aseguran que en Santa Cruz están suministrando 43.000 garrafas, de 10 kilos, por día.

Con el incremento del 23% de garrafas con GLP se espera satisfacer la creciente demanda del combustible en la capital. El consumo habitual es de 35.000, pero desde el miércoles subió a 43.000 garrafas.

"Se tenía un engarrafado de 35.000 unidades por día, pero desde la semana pasada, en virtud a algunos inconvenientes, se incrementó a 38.000 garrafas y ahora se han superado las 43.000", dijo el gerente nacional de Comercialización, Mauricio Marañón.

Sobre la situación en Cobija, YPFB aclaró que se envía un promedio de 50.000 garrafas por mes; mientras que en Trinidad y las provincias de Beni la demanda de garrafas es de 60.000, cantidad que está asegurada para la población

DISTRIBUCIÓN

50.000
Garrafas por mes
Es lo que se destina a la ciudad de Cobija (Pando). No alcanza.

60.000
Garrafas por mes
Se provee al mercado de Trinidad y áreas rurales.

43.000
Garrafas por día
Es lo que demanda el mercado cruceño.