Escenarios del financiamiento para el desarrollo de infraestructura en Sudamérica

 

En el escenario actual de contracción de la economía mundial e incertidumbre en relación a los precios del petróleo y las materias primas, la necesidad de inversiones en obras de infraestructura y el acceso a recursos financieros para ejecutar estos proyectos continua siendo un tema central en la agenda de las mayores economías del mundo, las economías emergentes y los países periféricos.

A partir de organismos de desarrollo e instituciones financieras internacionales, que van adquiriendo nuevo protagonismo y visibilidad, se diseñan estrategias que prevén cambios en el marco legal y administrativo de los países, como también estrategias para movilizar recursos e impulsar mayores inversiones.

La inversión de recursos para infraestructura resulta de importancia económica y social. Sin embargo, las políticas públicas que tendrían que dirigir esfuerzos importantes a la satisfacción de necesidades sociales de servicios de saneamiento, transporte, educación y energía para las poblaciones, históricamente no son diseñadas para que el mayor porcentaje de inversiones lleguen a estos sectores. La mayor parte de los recursos disponibles se concentran en megaproyectos de transporte, energía y comunicaciones que impulsan el crecimiento de la producción de bienes y servicios. Estas políticas se sustentan en las necesidades de producción de renta, generación de empleo y facilitación del comercio internacional que en muchos casos significa la transferencia de externalidades e impactos negativos a la mayor de la población, antes que la generación real de beneficios.

En ese marco, las grandes obras de infraestructura en Sudamérica, de las que son parte los megaproyectos de interconexión enfocadas hacia el comercio de commodities bajo la figura de “integración regional” del ambicioso plan IIRSA/COSIPLAN (Iniciativa para la Integración Regional Sudamericana), son priorizadas en detrimento de infraestructura de carácter social.

Durante la última década, la expansión de la cartera de proyectos del plan IIRSA/COSIPLAN creció exponencialmente, de 335 proyectos planificados el 2004 y que requerían una inversión de 37.000 millones de dólares, el año 2014 se establecieron 579 proyectos que requieren una inversión de 163.000 millones de dólares, resultando que en ese período se incrementó en más de cuatro veces la inversión estimada. Estas inversiones en muchos casos solo benefician a las grandes empresas, a los intereses del capital transnacional asentado en Brasil y en particular, al capital financiero internacional.

En los últimos diez años una parte importante del financiamiento a IIRSA/COSIPLAN corresponde al banco brasileño BNDES; sin embargo la crisis económica y política a la que se enfrenta ese país está generando una contracción del financiamiento que bajo la figura de exportación de bienes y servicios, consolidaba el fortalecimiento estatal a los mayores conglomerados de la construcción brasileño en Centro y Sudamérica.

El escenario actual de crisis y las perspectivas de reducción del crecimiento mundial está llevando a la implementación de nuevos esquemas de financiamiento de infraestructura que permitan mantener e incrementar recursos. Para esto, las mayores economías mundiales e instituciones financieras internacionales prevén impulsar mayor participación privada y de otros agentes financieros, creando las condiciones favorables para el potenciamiento de su intervención. Al mismo tiempo, vivimos la emergencia de nuevos actores, como los bancos y empresas chinas junto a mayor protagonismo de actores tradicionales como el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo o la Corporación Andina de Fomento, involucrados todos en el crecimiento de la deuda pública de los últimos años.

Los efectos de estas intervenciones, la ejecución de cada vez mayores inversiones en proyectos dirigidos a la expansión de infraestructura continua siendo uno de los instrumentos más importantes en el acelerado proceso de reordenamiento y reconfiguración del territorio sudamericano para la satisfacción de las demandas de materia prima de los centros de producción.

Paralelamente vemos la rápida expansión de periferias urbanas empobrecidas y el desarrollo de ciudades intermedias, receptoras de la población migrante del área rural que está siendo desplazada por grandes proyectos de transporte, hidrocarburos y minería, agroindustria de exportación o por las precarias perspectivas y condiciones de vida resultado de la continuidad de políticas que se rigen a las normas del mercado, establecidas en el período neoliberal.

En este boletín:

•  Introducción (CEDLA)
•  Financiamento para infraestrutura no Brasil e na América do Sul: tendências e cenários
Fernando Amorim, Gerardo C. Vega y Eduardo Bacil/IBASE
•  ¿Financiamiento para el desarrollo o para la desigualdad? El Banco Mundial como actor decisivo
Francisco Rivasplata/DAR y Vanessa Torres/AAS
•  Nuevo dinamismo del Banco Mundial en la región: Nuevo modelo de inversión en infraestructura?
Silvia Molina/CEDLA
•  Desafíos actuales en el financiamiento en América Latina
Miguel Luzuriaga/CDES

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