CEDLA, 25 años al servicio de los trabajadores
Quien lee la historia económica y social de las últimas tres décadas de Bolivia no puede dejar de revisar las páginas escritas por el Centro de Estudios para el Desarrollo Laboral y Agrario (CEDLA) durante 25 años de investigación continua.
Es decir que, cuando un 21 de enero de 1985, un grupo de profesionales determinó hacer investigación, lo hizo partiendo de un principio fundamental: desde la perspectiva de los intereses de los trabajadores. Esta premisa se mantiene incólume hasta hoy.
La fundación del CEDLA se remonta a un momento histórico de fines del nacionalismo en Bolivia, en el cual el movimiento obrero-sindical estaba muy fortalecido. Se habían sucedido escasos tres años de recuperación de la democracia, y el país estaba inmerso en una lucha social y un desajuste económico, caracterizado por un severo proceso inflacionario, es el momento en el que el partido en función de gobierno, Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR) dictaminó las medidas de reajuste estructural, producto de una oscura conspiración de intereses propios y ajenos que darían un certero golpe e impondrían un modelo que hasta la actualidad continúa vigente.
Este modelo violentaría los derechos de los trabajadores asalariados de la ciudad y del campo, un ajuste económico que dejaría un alto costo social en un país ya lastimado durante generaciones que veían como crecía el índice de desocupación y de pobreza y constataban la caída de los salarios, de aquellos que aún tenían la fortuna de contar con uno.
Nunca antes había crecido más la brecha entre ricos y pobres, el ingreso nacional se iba sólo a una pequeña minoría, cómplice del saqueo de las transnacionales que, pese a las promesas nunca reinvirtieron en el país. Y ante esta situación, el CEDLA estudiaba los acontecimientos para constituirse en un aliado imprescindible de la clase trabajadora.
Era preciso señalar el nivel de subordinación del trabajo al capital el ajuste se había manifestado de forma muy severa, tanto en el empleo como en la contención salarial. Esta medida atentaba contra los trabajadores y favorecía a los empresarios, quienes esgrimían ante la opinión pública el discurso del crecimiento.
De esta forma en 1992, se inicia un ciclo caracterizado por la salida de mujeres y jóvenes al mercado laboral informal, debido a que no se había dinamizado el mercado interno situación que se profundizaría con el correr de esta década. Ya en los años 2000 gran parte de la fuerza laboral, trabaja en condiciones precarias, cerca del 70%.
Para entonces, el CEDLA había consolidado su relacionamiento con las organizaciones sociales de trabajadores. El trabajo de fortalecimiento de las fuerzas populares, a través del debate público había permitido que estos sectores contaran con instrumentos de análisis de la realidad político-social del país.
Ya para el inicio del nuevo milenio el agotamiento del modelo neoliberal se hacía inminente. Los problemas laborales crecían y el saqueo de los recursos naturales se exacerbaba, mientras las políticas gubernamentales continuaban favoreciendo a las transnacionales. Paralelamente las fuerzas populares se rearticulaban, dando pie a las movilizaciones sociales, entre ellas la recuperación de Huanuni que se constituye en un hito histórico de relevancia, debido a que es el grupo de obreros que expulsa a la empresa que había comprado la mina y la fundición de Vinto. Este hito histórico daría también la pauta para que las organizaciones sociales asumieran con fuerza el discurso de la recuperación de los recursos naturales. Este proceso ascendente de los movimientos populares tuvo su expresión más alta en octubre del 2003 con la denominada Guerra del Gas.
En el marco de la crisis económica internacional, a partir del 2005, Bolivia vive una crisis estatal profunda. El nuevo desafío institucional es explicar sus causas, sus alcances y límites, así como las medidas gubernamentales asumidas para afrontar esta crisis con esta información se busca incidir en el espacio público sobre el debate acerca de la “economía plural” como vía alternativa de desarrollo al capitalismo y sus posibilidades reales de superación de la pobreza y la desigualdad social.